Pamplona. Elma Saiz no parece una delegada del Gobierno. Por lo menos a ese hombre mayor y casi siempre serio que tradicionalmente ha ocupado la representación del Estado en Navarra. Es una mujer cercana y simpática, que admite con humildad que desconoce algunos de los detalles de su nuevo trabajo, pero a la que no le asusta su nueva responsabilidad. "Tengo experiencia suficiente para sumir el reto", dice esta licenciada en Derecho, asesora fiscal, directora de empresa y madre de dos niños. Saiz nació con Franco muerto, un dato simbólico que esconde un cambio generacional en la Administración del Estado. Es un ejemplo más de una nueva generación de políticos jóvenes que, de la mano de Zapatero, están ocupando los primeros puestos de la gestión pública del Estado. Y el reto no es fácil. Tendrá que hacer de correa de transmisión entre los gobiernos navarro y central (dos administraciones que no siempre se han llevado bien), hacer llegar a la sociedad navarra la gestión del Ejecutivo socialista y, sobre todo, dar la cara en la lucha contra ETA en un momento en el que la banda armada amenaza con nuevos atentados. "Si en algo me gustaría ser pionera, es en ser la primera delegada del Gobierno que no se tiene que preocupar por el terrorismo", asegura.
¿Qué le ha pedido el Gobierno de España?
Nada especial. Compromiso y cercanía con los ciudadanos. Es importante que sepamos transmitir las políticas que se están haciendo en Madrid. Debemos modernizar la Administración y eliminar los obstáculos. Tiene que ser una institución amiga de los ciudadanos.
Su perfil es muy diferente al de sus predecesores. ¿Se va a notar?
Algo sí, pero tampoco voy a hacer grandes cambios. Seguiré trabajando en algunas lineas ya abiertas, y en otras nuevas. De todas formas, si se trata de ser pionera en algo, me gustaría ser la primera delegada del Gobierno que no se tiene que preocupar por el terrorismo.
Su cargo lleva implícita la amenaza de ETA. Y eso le va a obligar a tomar medidas de seguridad.
Es un horror tener que asumir eso. Pero ETA tiene que tener claro que la sociedad avanza. Estamos en una sociedad democrática, y unos asesinos no pueden paralizar la maquinaria de un Estado democrático.
¿La lucha contra ETA es la principal preocupación para esta legislatura?
Evidentemente, es una de las prioridades de la Delegación. No puede ser que haya ciudadanos amenazados en una sociedad libre. En cualquier caso, no va a ser nuestra única preocupación.
¿Cuáles serán las demás?
Por ejemplo, lograr la igualdad plena entre hombres y mujeres, y luchar contra otra de las lacras de esta sociedad como es la violencia machista.
No parece un objetivo fácil. Se han puesto todos los esfuerzos, pero siguen muriendo mujeres a manos de sus parejas.
Ahí es fundamental la coordinación de todas las administraciones. Instrumentos hay, lo que hay que hacer es coordinarlos lo mejor posible para hacer más efectivas esas políticas. Y no sólo en el caso de la violencia de género. Se ha avanzado mucho en derechos y servicios a los ciudadanos pero falta coordinación para hacer todo más eficaz.
La seguridad ciudadana es otra de sus responsabilidades. Los datos de delincuencia crecen y algunos de estos problemas están vinculados con la inmigración.
Yo apuesto por una inmigración legal y ordenada, pero no se puede vincular la delincuencia a la inmigración. En cualquier caso, tengo un absoluto respeto por los profesionales de velar por nuestra seguridad. Navarra es una comunidad segura que garantiza la libertad de los ciudadanos y tiene que seguir siéndolo así.
Como correa de transmisión entre los Ejecutivos navarro y central, le va a tocar lidiar con el asunto de los 400 euros.
Esa fue una promesa de Zapatero que ya ha cumplido. Los ciudadanos españoles van a recibir ese dinero a partir de junio. Pero en Navarra tenemos un modelo del IRPF propio, que es distinto al del resto de España. Lo que no se puede hacer es pedir la devolución para Navarra con el IRPF del Estado. El instrumento está aquí. La reforma fiscal que parece que va a llevar a cabo seguro que se articula un buen mecanismo para la devolución. Ese es el camino.
Algunos ciudadanos pueden sentirse engañados. Zapatero no dijo que la medida no tendría efecto en Navarra.
Pero es que el País Vasco y Navarra tienen mecanismos propios para aplicar esta medida. Es a nosotros a quien nos toca dar el paso.
El Gobierno foral no está por la labor.
Se va a articular una reforma fiscal. La forma puede que no sea igual que en el resto del Estado, pero el fondo va a ser el mismo.
Destaca la importancia de la colaboración institucional. Pero las relaciones entre el Gobierno de Navarra y el central no eran nada buenas hasta hace bien poco.
Hasta ahora he recibido todo el apoyo del Gobierno foral. No hay otro camino que no sea el de colaborar, trabajar juntos y establecer una coordinación entre ambas administraciones.
¿Que UPN y CDN gobiernen en minoría puede facilitar esta colaboración?
Son nuevos tiempos, y estoy segura de que las relaciones serán excepcionales.
Entre los asuntos que tiene pendientes la Delegación está el impulso al TAV, la nueva cárcel, la reforma del aeropuerto y la oficina única de extranjería. ¿Hay plazos concretos y asignación presupuestaria para la ejecución de estos proyectos?
Prácticamente no he tenido ni tiempo para sentarme con mi equipo de trabajo. Pero las cosas van bien. Me consta que la colaboración entre las distintas administraciones afectadas tiene buena pinta y creo que se van a cumplir los plazos. Los ciudadanos podrán disfrutar de las nuevas infraestructuras en los plazos previstos.
Otra de sus funciones será hacer llegar la voz del Gobierno central. Y no es fácil. La pasada legislatura hubo mejoras de contenido social, pero el debate fue político.
Está claro que al ciudadano hay que transmitirle bien los mensajes para que las ramas no tapen el bosque. Con frecuencia, hay mucho ruido que impide que la sociedad perciba que se está avanzando en derechos y en medidas que le benefician como persona. Ahora llegan nuevos tiempos, y es un buen momento para que tomemos conciencia de que estamos en un país moderno, con una Administración moderna que presta muchos servicios y que todavía debemos desarrollar para que todo el engranaje funcione mejor.
El ciudadano, sin embargo, no termina de percibir que la Delegación del Gobierno se ocupe de cuestiones sociales.
Pero lo hace. En la planta baja de la Delegación hay una oficina de orientación sociolaboral que se ocupa de muchos aspectos relacionados con el trabajo, como las excedencias, la posibilidad de conciliar la vida laboral y familiar...
Esa imagen no es la que se tiene siempre en la calle.
Es verdad que a veces el ciudadano está desinformado y que desconoce los servicios que dispone. Es algo que yo lo he experimentado en mi vida profesional. Hay mucha normativa y muchas novedades legislativas que no llegan a los ciudadanos. Hay una idea de que la Administración es lenta, con largas colas y múltiples impresos por rellenar. Y no es así. La Administración electrónica ya está entre nosotros. Ahora hay que utilizar y desarrollar más las nuevas tecnologías y ponerlas al servicio de los ciudadanos.
El Gobierno central está desarrollando estos años leyes que a veces invaden competencias de Navarra. ¿Esto no puede crear problemas?
La vicepresidenta del Gobierno ya anunció recientemente que en todas las legislaciones que mande del Estado habrá un análisis competencial para evitar posibles conflictos. Estamos en la España de las autonomías, tenemos que convivir entre todos y evitar esos conflictos con un análisis previo y diálogo.
Y a usted le tocará hacer de puente.
Ése es mi trabajo. Ser correa de transmisión entre las administraciones para que todo funcione.
Pero ese trabajo no siempre se ve.
A mí no me preocupa que no sea vea. Lo que me interesa es que las cosas se hagan. No tengo ningún afán de protagonismo. Mi trabajo, además de ser institucional y de representación, también es de gestión e interlocución. Y sé que ese cometido muchas veces se realiza de puertas hacia dentro.