pamplona. La Universidad Pública inicia la próxima semana un complicado y acelerado proceso de debate interno y externo para acondicionar su oferta académica a los requerimientos del Espacio Europeo de Educación Superior y a las necesidades del entorno socioeconómico de la Comunidad Foral. El objetivo es que para el año 2010 todas la enseñanzas estén adaptadas a la nueva estructura de manera que en el curso 2010-11 se extingan las actuales titulaciones de forma no traumática. Los diferentes grupos de trabajo que se creen y las decisiones estratégicas serán las que definan este mapa de titulaciones, aunque se puede prever que algunas nuevas carreras como Medicina, otra relacionada con el mundo de la comunicación así como viejas aspiraciones como Turismo o algún título de ciencias puras estén en el candelero. Desde la Universidad, además de la metodología, se ha trasladado al los agentes del campus una serie de directrices que afectan a lo que es la arquitectura de las carreras (nuevas o no) según el formato europeo. Aunque aún se trata de un documento de trabajo que se está manejando en el campus, estas líneas básicas (vienen a ser como las piezas para encajar el mecano de cada título y realizar combinaciones) suponen un cambio muy profundo tanto en la manera de dar como de recibir las clases y va más allá de las meras exigencias del Tratado de Bolonia o los reales decretos estatales. En esta categoría destaca una propuesta de trabajo según la cual los cursos se organizarían tomando como referencia el semestre en vez del año de manera que cada titulación normal tendría ocho semestres en lugar de cuatro años. El objetivo es que los alumnos tengan más oportunidades para aprobar las materias, especialmente en los primeros cursos, y evitar el fracaso escolar en el salto del Bachillerato a la Universidad. Las directrices orientativas contienen también otras novedades importantes en relación al perfil lingüístico, la tipología de los alumnos, el tipo de clases, etc... que haría el campus un espacio más flexible y permeable a la sociedad.
la célula básica
Llega el crédito europeo para medir la docencia y el trabajo más allá de las clases teóricas
Esta modificación viene obligada por ley y por el acuerdo europeo. Con el objeto de medir de manera homologada la carga lectiva de las diferentes titulaciones, surge el ECTS o crédito europeo. El actual suponía 10 horas lectivas, de clase. A partir de Bolonia cada crédito serán 25 horas de "trabajo del estudiante" en las que se incluyen horas de seminarios, de estudio, etc... Los profesores, de cara a su jornada lectiva y al reparto entre docencia e investigación, también tendrán una medida base similar más allá de las clases magistrales que con Europa quedan relegadas a una opción más. En el fondo de este cambio de créditos subyace una metodología educativa que ya se ha puesto en marcha en los niveles inferiores (por lo tanto los alumnos ya estarán familiarizados con ella) basada en la idea de "aprender a aprender". Sólo el 60% de la formación sería teórica. Las notas, por el contrario, mantienen la actual escala de 0 a 10. Cada asignatura de formación básica (en los primeros cursos serán cuatro materias básicas comunes según las cinco ramas: Artes, Ciencias, Salud, Sociales y Jurídicas o Ingeniería y Agricultura) está compuestas por 6 créditos ECTS. Las obligatorias serán de 6 créditos y las optativas, de 6 o de 3 créditos.
calendario y evaluación
La base es el semestre en lugar del año, con doble oportunidad de aprobar y vacaciones libres en febrero, julio y agosto
Se trata aún sólo de una propuesta cuya viabilidad está en la mano de la comunidad educativa de la UPNA aunque hay ejemplos en otras universidades y es una tendencia europea. No obstante, se trata de un cambio de concepto (con importantes repercusiones organizativas y de calendario) muy importante. Con Bolonia las licenciaturas y diplomaturas se sustituyen por el llamado grado que, a nivel estatal, tendrá como media una duración de cuatro años. La UPNA baraja la posibilidad de una organización nueva en este marco cuya base sería considerar que cada curso académico se extiende a lo largo de dos semestres. De esta manera una carrera contaría con ocho semestres. Cada uno es una unidad con vida propia, con inicio y final. Así, el primer semestre comenzaría en la primera semana de septiembre y las clases terminarían en Navidades. En ese momento, se dan dos escenarios según las materias. Si es una materia que tiene examen final se aprovecharía la tercera semana de enero para hacer la prueba. Si el profesor optara por otro tipo de evaluación continua, serían jornadas lectivas con una nota final.
El alumno que termine este semestre se matricularía en el segundo semestre que comenzaría tras la segunda semana de febrero y duraría hasta finales de junio. El estudiante podría volver a matricularse de aquellas materias o asignaturas que no hubiera aprobado en este primer semestre y completar su carga la lectiva (normalmente cinco asignaturas de 6 créditos pro semestre) con asignaturas del segundo semestre. Para todo ello contaría con el apoyo de un tutor y con la doble posibilidad de cursar las materias por la mañana o por la tarde.
Antes de comenzar este segundo semestre se prevé un periodo ("quincena blanca") de 15 días de vacaciones que daría paso a la segunda parte del curso, que duraría hasta finales de junio. En ese mes (antes de San Fermín) se repetiría la resolución de enero (exámenes o clases lectivas, trabajo...) de manera que se abriría para los alumnos de nuevo un periodo de vacaciones de dos meses netos (julio y agosto) en espera de que comenzase el tercer semestre, el 1 de septiembre ya que no tendría sentido una convocatoria extraordinaria en ese mes pues se vienen de dos oportunidades previas e incluso existe la posibilidad de matricularse de nuevo en una asignatura suspendida y recibir clase. Esta fórmula será válida durante los cuatro primeros semestres que es donde se concentra el mayor fracaso escolar actual según los estudios realizados en la UPNA sobre normas de permanencia y resultados académicos. El objetivo es que el alumnado no vaya acumulando materias suspendidas para septiembre o de un curso a otro.
lenguas
Licenciados con dominio del euskera (opcional) y el inglés, sin descartar otros idiomas comunitarios con nivel B1 o B2
Teniendo en cuenta que la reforma académica se encuadra en un panorama de movilidad europea los idiomas son tan importantes como la propia intercambiabilidad de las titulaciones. En este sentido, el documento de trabajo recuerda que "la aplicación del Plan Estratégico del Euskera 2007-09 y los posteriores que se desarrollen permitirán el establecimiento de itinerarios en euskera, de carácter optativo, basados en asignaturas de formación básica y obligatorias (la columna vertebral de cada carrera) impartidas en dicha lengua". Por otra parte, también se dotará al alumno de recursos para que pueda utilizar el inglés en su formación (se supone que a medio plazo vendrá con un nivel de conocimiento suficiente de los niveles básicos) de forma que acrediten "un inglés equivalente a un nivel 5 (B1/B2) a través de las siguientes opciones: utilizando el inglés en la memoria y defensa de su trabajo de fin de grado; la superación de un mínimo de tres asignaturas en inglés; la participación en un programa de movilidad en lengua inglesa; la superación de un examen de nivel 5 o acreditación de ese nivel". Con carácter optativo "se prevén actividades formativas en otras lenguas como francés, alemán, italiano, chino... equivalente al nivel de usuario independiente". Esto, unido a la fórmula de los semestres, facilitaría el cursar un bloque de seis meses en el extranjero en vez de irse un año.
formación a la carta
Tres posibles tipos de alumnos: a tiempo completo, a tiempo parcial y a tiempo reducido
La UPNA también lanza a debate la posibilidad (si sale adelante contaría con respaldo legal en los planes de estudios verificados por la Aneca) de tres formas diferentes de cursar una carrera en función de la disponibilidad del tiempo. Se trata de acercar la universidad a un mundo muy variable sobre todo por la presión laboral y las dificultades para conciliar trabajo y estudio. Así, surgiría la figura del estudiante a tiempo completo (se matricularía de un mínimo de 30 créditos y un máximo de 42 por semestre); la de estudiante a tiempo parcial (un mínimo de 15 créditos y un máximo de 24) y elestudiante a tiempo reducido (entre 6 y 12 créditos por semestre). En las figuras especiales la carrera en vez de terminarla en 5 años la concluirían en 10 años o más, en el segundo y tercer caso. Tampoco se descarta una parte de la formación mediante el campus virtual al tiempo que ofertar estancias en el extranjero. Computarían entre 30 y 60 créditos y el intercambio sería a partir del cuarto semestre.