pekín. El salvaje terremoto del lunes en Sichuan ha desbordado al Gobierno chino, que ha solicitado ayuda urgente al mundo entero para rescatar a decenas de miles de personas atrapadas entre los escombros. Ayer, el Ejército del gigante asiático al fin pudo acceder al epicentro del temblor, donde la devastación es total. Sólo en una ciudad, Mianyang, a unos 100 kilómetros del epicentro, hay 18.645 personas atrapadas bajo los escombros.
La cifra oficial de muertos ascendió ayer hasta los 12.000, pero dista mucho de estar cerrada, hay muchos cadáveres aún por recontar y, sobre todo, hace falta una actuación urgente para rescatar a las personas que siguen enterradas por la salvaje sacudida, que ya ha tenido más de 2.000 réplicas. El cálculo de viviendas destruidas asciende a 3,46 millones de y 20.000 personas han sido dadas por desaparecidas, 19 de ellas son turistas ingleses.
Las labores de rescate son "la máxima prioridad" para el Gobierno de Pekín, que ha movilizado a 50.000 soldados para rescatar a los compatriotas atrapados. Mientras tanto, la Antorcha Olímpica cruzó la ciudad de Longyan sin pena ni gloria. La prensa oficial no le dedicó ni una sola página. El país más poblado del mundo y una de las cinco potencias más importantes del planeta está traumatizado.
Pekín invitó ayer a la comunidad internacional a que envíe ayuda a Sichuan y otras zonas del país afectadas, ya sea en forma de efectivo, material de emergencia o equipos de rescate. "China ya ha abierto canales internacionales para recibir donaciones y da la bienvenida a la ayuda internacional", dijo un portavoz del Ministerio Exteriores.
colaboración El Gobierno chino ha destinado una partida de 52 millones de dólares para las labores de rescate y la Cruz Roja nacional ya ha recolectado más de 17 millones de dólares en donaciones. Mientras, el Ministerio de Sanidad urge a los ciudadanos a que hagan donaciones de sangre para los heridos.
El Gobierno español ofreció ayer "cualquier tipo de ayuda" que solicite China, ya sea económica, material o humana. También Naciones Unidas expresó ayer su disposición a colaborar con el Gobierno chino en lo que necesite en materia de "personal especializado y ayuda suplementaria". También la UE respondió a la llamada del gigante asiático, al igual que Japón (que enviará cinco millones de dólares a los damnificados), el Comité Olímpico Internacional (que donará un millón de dólares) y EEUU (medio millón). Medvédev, el nuevo presidente ruso, afirmó ayer que su primer viaje oficial será a China y aseguró a su aliado que responderá con todos los medios de los que dispone.
En la zona afectada se encuentra el primer ministro, Wen Jiabao, cuya imagen bajo la lluvia, pidiendo con un megáfono a los sepultados que "aguanten" la llegada de los equipos de rescate se ha convertido en todo un icono de los esfuerzos de China para superar la tragedia.
"¡El equipo de salvamento va a llegar! ¡Son muy profesionales! ¡Calma!" arengaba el primer ministro en dirección a los cascotes de un edificio reducido a escombros en Dujiangyan, una de las ciudades más cercanas al epicentro.
mal preparados El terremoto es el peor que China sufre en 32 años, desde el que en 1976 causó 240.000 muertos en la ciudad de Tangshan, unos 200 kilómetros al sureste de Pekín.
El país, conmocionado con la catástrofe, se pregunta, como señalan algunos de sus medios de comunicación, si 32 años después China sigue estando mal preparada para los terremotos. El rotativo ChinaDaily señaló que los sismólogos ya habían advertido hace cinco años que podía producirse tarde o temprano un seísmo en Sichuan, y días antes de la catástrofe se observaron en la zona extrañas migraciones de animales, como por ejemplo sapos.
Las críticas motivaron las explicaciones de expertos sismólogos en una rueda de prensa celebrada ayer por el Consejo de Estado.
"La Tierra es impredecible, solamente fueron especulaciones", destacó el experto Zhang Xiaodong, añadiendo que la relación entre desplazamientos de animales y seísmos "sigue siendo todavía un asunto muy vago".
Mientras tanto, miles de soldados intentan llegar a la zona crítica, algunos a pie y otros en paracaídas, pues el acceso por carretera a Wenchuan sigue cortado.
El Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 aseguró que el seísmo no afectará a los preparativos de la cita deportiva ni tampoco al trayecto de la antorcha, que pasará como estaba previsto por la devastada Sichuan, aunque se anunció que a partir de ahora se guardará cada día un minuto de silencio durante el relevo. >agencias