pamplona. La Ertzaintza evitó ayer que la lista de muertos y heridos por el atentado en Legutiano tuviera dos nombres más. Justo al lado del vehículo que los terroristas abandonaron en Urkiola, y en el que habían dejado preparado un artefacto incendiario para destruir el coche y con él pruebas como huellas dactilares o posibles restos de ADN, una pareja dormía dentro de otro coche. Por tanto, si la Policía vasca no hubiera detectado con tanta rapidez el vehículo con el que huyeron los autores materiales del atentado y no hubiera desactivado el artefacto adosado a dos garrafas de gasolina, la deflagración habría afectado de lleno a dicha pareja -los dos ecuatorianos asesinados en la T-4 también dormían en sus coches-. Después, los dos o tres miembros de ETA que participaron en el atentado huyeron de Urkiola a pie por un camino de montaña, según fuentes antiterroristas de la Ertzaintza.
Segundos después de colocar la furgoneta bomba delante de la garita de vigilancia de la casa cuartel de Legutiano, los miembros de la banda terrorista salieron a la carrera y se alejaron de la localidad alavesa en un Peugeot 306. Este automóvil fue robado hace un mes en Berango, el 14 de abril. Las Fuerzas de Seguridad tienen perfecto conocimiento de quién es el dueño del vehículo sustraído.
Posteriormente, los etarras se dirigieron a Urkiola, donde abandonaron este último coche en uno de los aparcamientos acondicionados junto al Santuario. Su intención era quemarlo, pero, como mantienen los expertos en investigación, no hay crimen perfecto. Los artificieros de la Ertzaintza lograron neutralizar el mecanismo de ignición y evitaron que las llamas devoraran las posibles pistas.
llamada de la audiencia Cuando la Unidad de Policía Científica iba disponerse a realizar los primeros análisis del vehículo, el departamento de Interior recibió una llamada de la Audiencia Nacional que le ordenaba dejar toda la investigación en manos de la Guardia Civil. Expertos policiales de la investigación cuestionados por este periódico resaltaron la importancia a futuro de que el artefacto incendiario no explotara. "Salvo que hayan andado con mucho, mucho cuidado, podremos sacar alguna pista bien como huella dactilar o bien como resto de ADN", añadían las mismas fuentes.
La Policía vasca, por ejemplo, pudo determinar mediante el hallazgo de una huella dactilar la participación de Aitzol Iriondo en el intento frustrado de atentado con coche bomba perpretado en Logroño el 9 de setiembre de 2007. Las Fuerzas de Seguridad colocan a Iriondo como uno de los activistas más cercanos a Txeroki -el jefe militar de ETA- .
zona sospechosa Los investigadores trabajan para determinar hacia dónde huyeron los responsables del atentado. Los investigadores de la Ertzaintza están convencidos de que abandonaron el Santuario de Urkiola a pie por un camino de montaña. No pueden precisar si más abajo tenían preparado algún otro coche para continuar la huida o si habían establecido alguna cita con algún legal para que les ayudara a huir.
Por indicios y pistas que se han ido reuniendo en otros atentados, las Fuerzas de Seguridad sospechan que ETA podría tener uno de sus grupos operativos oculto en algún punto entre Amorebieta y Elgoibar. La organización dispone al menos de un garaje donde oculta sus vehículos -el utilizado en el asesinato de Isaías Carrasco aún no ha sido localizado- y de un lugar donde prepara sus artefactos.
El modus operandi utilizado ayer por los miembros de ETA es el mismo que Jurdan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea utilizaron contra la casa cuartel de Durango el 24 de agosto, aunque las últimas investigaciones policiales situaban a ambos al otro lado de la frontera. Según se informó hace unos días hace unos días, los expertos de la lucha antiterrorista de la Ertzaintza tienen constancia de que ETA dispone de grupos operativos en todos los territorios de la Comunidad Autónoma Vasca, formados por uno o dos liberados y varias células de legales . Las primeras líneas de investigación apuntan a que los autores tendrían su base de operaciones en Vizcaya. >d.n.