'aleluya por un héroe' Autor: Ángel Camacho Cabrera. Dirección: Óscar Orzaiz. Intérpretes: Cecilia Serrano, Sergio Martino, Lorea Akerreta, Iker Fernández, Joana Gorriti, Covadonga Peralta, Carolina Vázquez, Amaia Huarte, Ion Martinkorena, Ariane Irure, Nerea Ansó, Jimi Herrera, Cecilia Serrano, Aroa Pérez, Mikel Irure, Mikel Iriarte, Sergio Martino, Lorea Akerreta. Lugar y fecha: Teatro Gayarre, 9/5/08.
POR pedro zabalza
Villarriba y Villabajo son dos pueblos gemelos. Qué digo gemelos: son dos pueblos siameses, unidos por el apéndice inextirpable de una rivalidad atávica. Villarriba y Villabajo constituyen algo así como la metáfora de la enemistad cainita. Una figura que vale tanto para hacer un anuncio comercial de lavavajillas como para una sit-com televisiva. El dramaturgo canario Ángel Camacho Cabrera la utilizó con mayores pretensiones en Aleluya por un héroe para ponernos ante los ojos la sinrazón de los enfrentamientos civiles. Sinrazón que se incrementa cuando tales luchas nacen de interpretaciones históricas manipuladas.
La locura de la guerra y la falsificación interesada de la historia: todo un par de temas. Sucede que con las intenciones no basta para construir un buen drama, cuya definición es, quién no lo sabe, la de acción representada. EnAleluya por un héroe , acción, lo que se dice acción, más bien poca. Está anquilosada en un cambio continuo de escenas que esquematizan un relato de desarrollo lento y más bien previsible. Camacho barniza su creación con un tono de chufla tirando a sátira que permite digerir lo que de otro modo hubiera sido demasiado pretencioso, convirtiéndolo en aceptablemente entretenido.
¿Virtudes del texto? Una fundamental: su carácter coral, que se adapta a las mil maravillas a la naturaleza de la compañía, el Aula de Teatro de la UPNA, ya que permite un reparto equitativo de los papeles en el que todos tengan una aportación similar sin protagonismos insolidarios. La dirección de Óscar Orzaiz consigue un resultado homogéneo, en el que todos los participantes marcan unos mínimos bastante elevados sin que haya nadie que lastre el montaje. Será oportuno recordar que la compañía, bajo la batuta del mismo director, consiguió que el año pasado su buen trabajo se viera recompensado con un galardón en los Encuentros de Teatro Joven. De aquel montaje a éste permanecen sólo una media docena de intérpretes; toda una renovación, que, no obstante, no ha hecho que el conjunto se resienta.
Del pasado espectáculo se conserva también un mimo por los aspectos visuales, y estoy pensando en el intento de darle un sentido al vestuario, o en el importantísimo trabajo de movimiento. La dirección tiene asimismo un papel trascendental en conseguir que cada escena tenga un ritmo interno adecuado. El engarce de esos ritmos en uno global que haga avanzar el relato ya es una cuestión de composición narrativa, que depende más bien del autor, quien, a mi discutible juicio, no consigue en este caso tal objetivo.