tudela. Jamás ha estado en Coslada ni conoce a nadie de esa localidad madrileña, pero según una multa de la Policía Local de ese municipio, fechada en abril de 2006, el tudelano Julián Tajafuerte Corral aparcó su BMW en doble fila a la 1.35 de la madrugada de aquel sábado. Al recibir la multa, Tajafuerte achacó el hecho a un error y recurrió reglamentariamente la medida, dejando claro que ni él ni su coche habían estado nunca allí. Sin embargo, su recurso no fue aceptado y el Ayuntamiento de Coslada le reenvió la multa, esta vez con recargo. Su increíble historia no había hecho más que empezar. "No es de recibo todo lo que me están haciendo, ya no se trata de una cuestión económica sino de dignidad y de que se haga honor a la verdad y la justicia", explicó este ribero de 59 años, propietario de un taller mecánico, casado y padre de tres hijos.
Lo cierto es que Tajafuerte se ha visto envuelto en un caso que, desde que salieron a la luz las irregularidades cometidas por la Policía Local de Coslada, cobra actualidad y le ha dado fuerzas para presentar una queja formal ante el Defensor del Pueblo de Navarra, Francisco Javier Enériz, quién la ha remitido, a su vez, a su homólogo en las Cortes Generales, Enrique Múgica. En su escrito, muestra su indignación porque, como dice, "he tenido que pagar una multa y ceder a este sucio chantaje más propio de la camorra napolitana que de un Ayuntamiento democrático". Por ello, no duda en afirmar que "la probada corrupción de la Policía Municipal de Coslada y el afán recaudatorio del Consistorio permiten que muchos ciudadanos seamos estafados".
supuesto chantaje Tras ver rechazado el primer recurso, el siguiente movimiento de Julián Tajafuerte fue llamar al Consistorio de Coslada para solicitar que le enviaran una copia del boletín de denuncia, un extremo al que se negaron "por no ser el procedimiento adecuado". Como recuerda, "solicité el boletín para demostrar que el agente que me multó pudo equivocarse", pero se negaron rotundamente a facilitárselo. Además, le exigieron que demostrara de alguna manera que en el momento de la multa no había estado allí, pero Tajafuerte no pudo hacerlo porque aquel día y a aquella hora se encontraba en su casa de Tudela. Alegando que "mis convicciones morales me impiden asumir algo que no he hecho", Julián Tajafuerte volvió a recurrir. La respuesta del Ayuntamiento de Coslada fue enviarle una notificación de apremio, vía correo ordinario, en la que se le daba como plazo el 29 de febrero de 2008 para el pago de 122,70 euros. "Si no pagaba me amenazaban con embargarme el coche y sacarlo a subasta; además, tendría que pagar 2.000 euros más para los gastos de aprensión, traslado y subasta del vehículo", recordó con indignación. Por ello, reconoce que "he tenido que pagar y ceder a este sucio chantaje", dice sin comprender cómo si, efectivamente era su vehículo el que estaba mal estacionado, "no llegó la grúa y se lo llevó, como pasa en todas partes".
Como última oportunidad para remediar esta situación que, reitera que es "una cuestión de dignidad", Tajafuerte ha trasladado su queja al Defensor del Pueblo. "Le ruego -dice- solicite la devolución del importe de la sanción y haga saber el malestar que producen este tipo de atropellos", expresa.
En torno al sentimiento que le produjo conocer las supuestas actividades de corrupción de la Policía Local de Coslada, el tudelano comentó que "no me extraña nada viendo cómo actuaron conmigo; no quiero pensar que sea algo intencionado, supongo que se trata de un error o un despiste, pero imagínate que llega la denuncia y la abre mi mujer. ¿Qué hacías tú en Coslada ese día?, me preguntaría", bromeó.