pamplona. El meandro de Arantzadi se convertirá próximamente en la segunda área verde de mayor extensión de Pamplona, sólo por detrás del conjunto Vuelta del Castillo-Ciudadela, una vez que se lleve a cabo el proyecto de parque natural y gastronómico que promueve el Ayuntamiento en sus 21 hectáreas.
Para ello, se ha convocado un concurso internacional de ideas dirigido especialmente a equipos de arquitectos y urbanistas paisajistas, dotado con 36.000 euros para el primer premio, con el fin de recopilar ideas para convertir Arantzadi en "el diamante de la corona del Parque Fluvial de la Cuenca de Pamplona; ese meandro será el espacio central de un pasillo que ya se estira unos 33 kilómetros, y que crecerá otros 50 kilómetros hacia los rincones más rurales de la comarca", según adelantó ayer Javier Torrens (PSN), presidente de la Mancomunidad. "Este parque es la envidia de otras ciudades", remarcó.
Junto a los socialistas, que presentaron con éxito a los últimos presupuestos una enmienda de 200.000 euros destinada a Arantzadi, compareció también la alcaldesa, Yolanda Barcina, quien subrayó que "todos los suelos afectados en el meandro son ya de propiedad municipal", merced a los distintos planes urbanísticos de Lezkairu y Arrosadia, entre otros. Cabe recordar que también NaBai presentó recientemente una moción plenaria instando a la convocatoria de este concurso, y UPN y PSN votaron en contra por considerarla "oportunista".
extensión de los parques El suelo de Arantzadi afectado por este futuro parque supone un área de 209.312 metros cuadrados (la Vuelta del Castillo y Ciudadela suman 280.000 m2), y los demás parques de la ciudad se quedan claramente por detrás en extensión: Taconera (141.425 m2), Yamaguchi (80.000 m2) y Media Luna (55.797 m2).
El futuro parque englobará toda la mitad norte del meandro de Arantzadi, más allá de las dotaciones (piscinas municipales, sede de Viálogos CAN, colegio El Redín, convento de Agustinas) que ocupan la parte más cercana a la calle Vergel y al Casco Viejo.
Dentro de ese ámbito, el concurso obliga a distinguir tres áreas diferenciadas. Por un lado, la zona central más cercana a esas dotaciones, que será una plataforma más urbana; el área de transición es la que quedará dentro de la Vuelta de Arantzadi (vía que se mantiene), con tratamientos más naturales y orgánicos. Por último, la zona de ribera (toda la franja entre la Vuelta de Arantzadi y el río) contendrá algunas huertas. También se valorará la conexión peatonal mediante pasarelas sobre el río, y "la propia viabilidad económica del proyecto", recalcó Barcina.