Enviado especial
TIFARITI (SAHARA OCCIDENTAL). El itsaharit rompe estos días la tranquilidad del Sahara. Este irrintzi árabe es el grito de guerra del pueblo saharaui, que se ha reunido en Tifariti para celebrar el 35º aniversario del nacimiento del Frente Polisario, su único representante político, y el inicio de la guerra por la independencia, primero frente la colonización española y ahora contra la ocupación marroquí.
El 20 de mayo es el día grande para cualquier saharaui, y más en una situación como la actual, en la que el bloqueo de Marruecos al referéndum de autodeterminación prometido por la ONU y la pasividad internacional ante los excesos del régimen de Rabat ha llevado al Frente Polisario a amenazar con romper el alto el fuego en vigor desde 1991. Es algo que se encargan de recordar políticos, militares y guías que estos días acompañan a la numerosa delegación internacional que acude a las celebraciones. De forma más o menos explícita, todos insisten en que la actual situación de bloqueo puede obligar al pueblo saharaui a retomar las hostilidades. Sobre todo los más jóvenes. Aquellos que sólo conocen el destierro de los campos de refugiados y que sólo saben de los territorios ocupados por las historias que han oído contar a sus mayores. Es el caso de Mohamed Salem Ahmed, un saharaui de 20 años que representa a toda una generación. Igual que los jóvenes de su edad, Mohamed ha tenido que salir a estudiar fuera de los campos de refugiados. Estuvo en Zaragoza hasta los 18 y, a diferencia de otros saharauis, renunció a estudiar una carrera para alistarse en el Ejército. "Un título universitario sin país no sirve de nada. ¿Dónde quieren que ejerza mi trabajo?", responde cuando se le pregunta los motivos de su decisión. Mohamed es un hombre con cara de niño, culto e inteligente, que conoce bien la historia de su pueblo y la responsabilidad que países como España, Francia o Estados Unidos tienen en su sufrimiento. Sus ojos delatan resignación, y expresa sin complejos el drama del pueblo saharaui: "Mi sueño es volver a mi país y vivir junto al mar. Pero la realidad es muy diferente, te castiga y te hunde. Y si no te levantas te quedas en el suelo para siempre", reflexiona.
Si por Mohamed fuera, el Frente Polisario habría vuelto a la guerra. Son muchos los jóvenes que como él han crecido con la esperanza de que se iba a celebrar un referéndum que se ha ido retrasando hasta una fecha indefinida. Once años después de los acuerdos de Housten, el referéndum sigue sin fecha, y cada vez parece más lejano por la incapacidad de las Naciones Unidas para obligar a Marruecos a respetar las resoluciones del Consejo de Seguridad. "Yo haré lo que digan los políticos", repiten muchos de esos jóvenes que estos días se reúnen en Tinduf y que, de alguna forma, han interiorizado que la lucha es su única alternativa. Zagma Abbi, una mujer de 23 años que este año ha desfilado por primera vez, también es de esa opinión. "Queremos nuestros derechos porque es el único modo de ser libre", dice Zagma que, como Mohamed, también ha estudiado en Zaragoza, donde se ha titulado en Periodismo. "El título no me sirve para nada. En los campos de refugiados no tenemos futuro", se lamenta.
La decepción con la comunidad internacional es generalizada entre la población saharaui, que empieza a dudar de que la solución pacífica vaya a llegar algún día. Aun así, todos quieren dejan claro que prefieren una salida dialogada con Marruecos, toda una potencia militar ante la que, a priori, los kalasnikov del Frente Polisario no tienen nada que hacer. "Los pueblos colonizados siempre son débiles, pero al final ganan, porque su lucha es justa", dice un romántico Abdelkader Taleb Omar, primer ministro de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Pero Taleb Omar no es ingenuo. Conoce las limitaciones de su ejército en una guerra abierta con Marruecos, y es prudente. Al igual que sus ministros, insiste en que el acuerdo con Marruecos es posible si la comunidad internacional se involucra. "Sobre todo España, que es el responsable de que ahora vivamos en esta situación por haber entregado el Sahara Occidental a Marruecos", recuerda.
UN MENSAJE AL MUNDO El Frente Polisario quiere que la celebración de su 35º aniversario sirva para enviar "un mensaje fuerte" al mundo en el momento más crítico de los últimos años para el conflicto del Sahara. Para ello ha trasladado la fiesta a Tifariti, la capital de los territorios liberados y todo un símbolo de la lucha saharaui. "La conmemoración de estas festividades y las que le han precedido en Tifariti demuestran claramente que la RASD ejerce su soberanía en la parte libre de su territorio nacional y que el combate no se desarrolla sólo desde el exilio", subraya Taleb Omar.
El Polisario, recuerda Taleb Omar, "nunca renunciará a la independencia", aunque ello implique la vuelta a las armas. Es algo en lo que incidió especialmente el presidente de la RASD y secretario general del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, tras la comida que ayer ofreció a la nutrida delegación internacional. "Seguiremos luchando con las mismas ganas y la misma fuerza con la que lo hemos hecho estos 35 años hasta lograr la independencia del Sahara Occidental", exclamó.
Abdelaziz exigió además el cumplimiento de las resoluciones de la ONU que exigen a Marruecos que celebre el referéndum de autodeterminación. "Ni hoy, ni mañana, ni pasado, el Frente Polisario y el pueblo saharaui renunciarán a la independencia salvo que sea el resultado de la expresión libre y democrática en un referéndum con garantías internacionales", subrayó el presidente saharaui, que reiteró además la disposición de su pueblo a retomar la lucha armada si no le dejan otra opción. "El pueblo saharaui no permanecerá de brazos cruzados ante este empecinamiento y estas dilaciones", concluyó.