pamplona. La noticia cayó como un ochomil sobre el suelo. Los amigos y compañeros de Iñaki Ochoa de Olza, sacudidos por su pérdida, evocaron ayer en conversación con este periódico el tremendo valor humano del montañero navarro, su espíritu indesmayable, colosal, y los enormes conocimientos que albergaba el alpinista sobre los secretos de las montañas, donde parecía tener una residencia a su medida. De Ochoa de Olza dice su gente, los más cercanos, antiguos compañeros de expedición, de mil y una cordadas, que no arriesgaba "ni un meñique del pie" por hollar una cima, que era un seguro de vida allá arriba. Hasta que le sobrevino en el Annapurna un ataque fatal, con el que estuvo luchando durante cuatro días con sus cuatro noches mientras miles de voces, desde la distancia, le insuflaban aliento y una urgente expedición de rescate subía a por él a velocidad de vértigo, con el suizo Steck a la cabeza. De Iñaki queda en este recuerdo que era un gran tipo, de corazón y de obra.
óscar gogorza
"Él siempre abría huella"
El montañero Óscar Gogorza, director de la revista de montaña Campo Base , manifestó ayer que "la noticia del fallecimiento de Iñaki me ha causado un disgusto enorme, irreparable. Tengo que decir que he vivido estos días con la tensión e incertidumbre propias de una situación así, y que desde aquí tengo que agradecer la enorme labor que han hecho personas como Koldo Aldaz, Jorge Nagore o Cristina Orofino, que son los que realmente se han involucrado en conseguir este intento de rescate y que nos permitieron mantener un gramo de esperanza".
"La respuesta del resto de alpinistas hacia el rescate de Iñaki ha sido soberbia. Era el alpinista más carismático que conozco y alguien al que no le han dolido prendas para alabar a los compañeros, a su amigo Juan Tomás, o a compañeros internacionales, como el suizo Steck, que le ha visto morir, o Urubko. La reacción que ha tenido esta gente ante la situación de Iñaki, sin pedir nada a cambio, arriesgando sus vidas para ayudarle allá arriba, demuestra lo respetado y querido que era Iñaki en la montaña. No es ningún consuelo, pero es lo mejor de su semblanza".
Gogorza conocía de antaño a Ochoa de Olza y además tenían una relación cercana. "Recuerdo perfectamente la primera vez que conocí a Ochoa de Olza. Fue en 2000, cuando yo pretendía marchar al Everest y no sabía con quién. A la desesperada le llamé a Iñaki y me dijo que me conocía de escribir en El País . Le conté mi problema y él no puso ninguna traba. Nunca le estaré lo suficientemente agradecido. A partir de aquella ascensión, realizamos tres o cuatro expediciones más, y siempre me demostró su cariño y su humildad. Incluso cuando escribía en nuestra revista, Campo Base ".
Gogorza concluyó hablando de la habilidad de Ochoa de Olza en su terreno. "Él siempre iba para adelante. En el K2, con un tiempo infernal y cuando todo el mundo se escondía, él abría huella. Era impresionante, valiente, con la cabeza muy fría y que no quería quedarse allí arriba. En treinta expediciones no cometió ni un error, tenía una autonomía enorme y ésa es su mejor huella".
josé maría oñate, 'el habichuelas'
"Tardarán muchos años hasta que nazca otro igual que Iñaki"
José María Oñate, conocido como el Habichuelas, otro montañero grande y próximo a Ochoa de Olza, también se mostraba conmovido por el duelo. "Conocía a Iñaki desde que era un chaval. Coincidimos muchas veces, haciendo escalada en el Pirineo y colaborando conjuntamente en Al filo de lo imposible (ascensión al Lhotse) y en otros proyectos teniendo Katmandú como base".
"Su fallecimiento me provoca una pena enorme. Conociéndole, él que era muy templado, que se daba la vuelta al menor problema, me sorprendió que se volviera de la cima tan in extremis . Pero, por otro lado no me extraña que lo hiciera, porque estaba con ganas de terminar los 14ochomiles y quitarse esa presión".
"No quería perder la oportunidad en el Annapurna. Antes de partir, estuve con él y tenía claro que si lo veía muy mal se iba a dar la vuelta; pero si lo veía un poco de cara, a la mínima que le acompañara el tiempo, iba a forzar un poquito más. Bromeé con él al respecto y le dije que después de ése, al último ochomil (Kangchenjunga) me iba con él".
Sobre las dotes de Ochoa de Olza para la escalada, el Habi ensalza que "Iñaki era muy fuerte, segurísimo, templado y en palabras de su propia boca solía decir: No arriesgo en la montaña ni para que me quiten una uña del dedo . Pero en este tipo de montañas existe un riesgo evidente y un boleto que, a veces, toca. Se ha quedado débil a demasiada altura y ha sido irrecuperable".
Por último, este compañero de andanzas no duda al decir que "tardarán muchos años hasta que nazca otro montañero como Iñaki Ochoa de Olza, que tenga tantos ochomiles y tantas expediciones a sus espaldas. Nosotros formamos desde la expedición al Everest por la cara norte, en el año 2000 (con Akerreta, Mikel Zabalza, Koldo Aldaz, Juan Tomás, entre otros) un equipo muy fuerte alpinísticamente y también en cuanto a amistad. Era un grupo muy humano, como Iñaki".
antonio akerreta
"Él gozaba allá arriba"
Antonio Akerreta rabiaba por la mala suerte de su compañero Ochoa de Olza, al que quería como un hermano. "Iñaki era un amigo cojonudo y un montañero enorme. Lo poco que sé de la montaña me lo ha enseñado él, con el que me inicié en el mundo de los ochomiles . Estuve con él en el Lhotse en el año 97, con el programa Al filo de lo imposible" .
Sobre la cadena de ochomiles que había enlazado Ochoa de Olza, Akerreta opinó que "ha hecho innumerables expediciones a la montaña pero es que en cada una que hacía gozaba tanto o más que la anterior. Nos juntamos hace unos seis meses por última vez y le ví que tenía la misma motivación que cuando nos conocimos. A él le daba igual la carrera de los ochomiles , simplemente era una forma de vivir de eso, pero él era feliz allí arriba. Aquella era su vida". "Me jode que haya ocurrido esta desgracia porque Iñaki no arriesgaba ni un pelo, quería que ésta fuera su vida para siempre. En las montañas, extremaba las precauciones al máximo".
En cuanto a la incertidumbre que rodeó en los últimos días el estado de salud del navarro, Akerreta confesó que "confiaba en que iba a bajar, pero esto ha sido un chasco muy grande. Él era una enciclopedia con patas del Himalaya. Me imaginaba que estaba muy jodido porque de lo contrario habría intentado bajar de ahí de cualquier manera".
juanjo san sebastián
"Era cálido con sus amigos"
Juanjo San Sebastián fue al K2 con Ochoa de Olza en 1994. Y eso no se le borrará en la vida de la memoria. "Me vienen a la cabeza dos recuerdos imborrables al hablar de Iñaki: uno, cuando estuvimos en el K2 en el año 94, y él cayó unos 80 metros. Se rompió la nariz, varias costillas y un brazo. De allí le íbamos a bajar Atxo Apellániz (falleció en aquella ascensión) y yo. Fueron ocho o diez horas de descenso con un dolor terrible y él aguantó el tipo sin rechistar". "Otro de los recuerdos con el que quisiera quedarme de él fue un desayuno con churros que compartí con él en el Café Niza, en plenos Sanfermines, después de haber corrido juntos un encierro. Eso habla de un hombre que disfrutaba la vida, que tenía sentido del humor y era cálido con sus amigos".
San Sebastián "no perdía la esperanza con Iñaki, pero sabía que iba a ser muy poca esa esperanza. El edema cerebral es inexorable. Cuando me dijeron que no estaba casi consciente, que no podía moverse, me temía lo peor. Cuando conocimos que le habían llegado los medicamentos, quería aferrarme a la última esperanza pero, desgraciadamente, no ha habido oportunidad".
"La altura mata. En esa zona, a 7.400 metros de altitud, sólo se puede resistir unos pocos días y para evitar este desenlace la única solución era que descendiera a una altura menor. Iñaki no ignoraba los riesgos que corría, pero sí pensaba que podía sortearlos todos. De lo contrario, no podría haberse dedicado a esto".
El himalayista Juanito Oiarzabal también envió desde un chat de www.marca.com sus condolencias a la familia de Iñaki Ochoa de Olza, del que dijo que era "un grandísimo alpinista que aportaba una forma muy peculiar y personal de hacer montaña. Su filosofía era rapidez, sinónimo de seguridad. Por lo tanto, él subía a la montañas batiendo récords y marcas". En cuanto a su reacción ante la noticia, Oiarzabal confesó sentirse "mal, impotente, frustrado y triste".
La guipuzcoana Edurne Pasaban quiso recordar en una carta emotiva a Ochoa de Olza y salir al paso de una columna de opinión que con su firma había aparecido publicada en el diario As y de la que Pasaban desconoce su origen. La guipuzcoana destaca que compartían un "tipo de vida difícil y comprometida, de riesgo y llena de valores maravillosos". "...Y a ti, Iñaki, me encantaría poder estar ahí arriba, aunque sólo sea por unos segundos, abrazarte y susurrarte, que te queremos mucho...", "...que todavía escalaremos muchas montañas juntos".
Por último, el Gobierno foral y los portavoces de los partidos políticos navarros con representación parlamentaria también transmitieron ayer sus condolencias a la familia y allegados de Iñaki Ochoa de Olza. Asimismo, la Federación Na-varra de Deportes de Montaña y Escalada agradeció el apoyo llegado para el montañero y lamentó la pérdida de "un gran deportista y una persona excepcional".