pamplona. La climatología fue inclemente ayer en el Annapurna. No respetó el duelo por Iñaki Ochoa de Olza y siguió atormentando al nutrido grupo de rescate de 14 alpinistas de elite encaramados en la pared sur de este terrible ochomil. Ni toda la ventisca del mundo, ni la espesa niebla fueron inconvenientes suficientes para que los montañeros que acudieron en ayuda de Ochoa de Olza siguieran por más tiempo allá arriba. El extraordinario equipo (Koldo Aldaz, Juan Tomás, Jorge Nagore, Cristina Orofino y los médicos Koldo Martínez y Kiko Betelu, entre otros) formado desde Pamplona para la coordinación de las labores de rescate del navarro recibió ayer a las 17.30 hora local (21.15 en el Himalaya) la feliz noticia de que todos los montañeros que se encontraban salpicados por el Annapurna, en diferentes altitudes, habían alcanzado ya el campo base de la montaña nepalí (a 4.200 metros de altitud).
El suizo Ueli Steck, que pernoctó con Iñaki Ochoa de Olza y le asistió en sus últimas horas de vida en el campo IV (a 7.400 metros), terminó por llegar ya de noche al base, al igual que el ruso Sergei Bogomolov, principal organizador del rescate en tierras asiáticas. Los tres hombres que pasaron la noche del viernes en el campo III tras portar oxígeno en ayuda de Ochoa de Olza (el kazajo Urubko, el canadiense Bowie y el ruso Bolotov, que hizo cumbre cuando Iñaki desistió en su intento) habían ascendido a primera hora unos metros para comprobar el estado físico de Steck y descendieron por el Annapurna a una velocidad de vértigo en una auténtica exhibición de destreza en las cumbres. Los sherpas Pemba, Wangchu, Ongchu y Chhiring, que han colaborado con el intento de rescate, se encontraban ayer desmontando el campamento.
El rumano Horia Colibasanu, que se hallaba en el base con la compañera del navarro, Nancy Corin, y que se encontraba con Ochoa de Olza cuando éste cayó mortalmente enfermo en el campo IV, se encuentra muy mejorado de su estado de salud tras el deterioro sufrido a 7.400 metros velando por Iñaki. Horia tuvo que descender el Annapurna a la llegada de Steck y se convirtió en otro enlace clave para la coordinación.
El grupo regresa hoy a Katmandú.