El tema del Polígono de Tiro de las Bardenas tiene diferentes vertientes. Las contradicciones políticas en las que están incurriendo socialistas y regionalistas son evidentes. Según pasan los días se comprueba que realmente el problema no es que no existan alternativas, sino que éstas son muy caras para lo que el Estado está dispuesto a pagar. Los Ayuntamientos de la zona también acaban reduciendo el asunto a mera materia económica y entrarán (con divergencias llamativas como la del alcalde de Tudela Luis Casado, aunque para que su negativa fuera creíble debería renunciar también a la parte de la cuota del posible reparto del contrato) en la subasta. Al margen de razonamientos ecologistas y de seguridad, resulta difícil saber en cuánto cuantificarían los distintos agentes que abogan por negociar la renovación del convenio la vida de uno solo de los vecinos de la zona en caso de un nuevo accidente. Pero dejando a un lado este tipo de consideraciones ya puestas sobre la mesa en repetidas ocasiones, los últimos acontecimientos suscitan una reflexión más de fondo y que trasciende al propio caso concreto del Polígono de Tiro. Resulta sorprendente que por parte de regionalistas y socialistas se apele ahora a la autonomía y soberanía de las entidades locales cuando todos los gobiernos, el foral y el estatal, se han ocupado de vaciar de competencias (y de financiación) a las entidades locales mediante diversos mecanismos. Ahora, en cambio, se apela a la "voluntad de la Junta de Bardenas y de los pueblos congozantes" como máxima instancia para decidir sobre un asunto que obviamente les atañe pero que también trasciende de los límites geográficos de la reserva natural de las Bardenas y afecta a toda Navarra y sus comunidades limítrofes. Pocos Ayuntamientos han podido hacer valer la posición de sus plenos y de sus vecinos (el referéndum sería quizá una fórmula más fiable para medir la voluntad popular también de esas poblaciones) en casos de otras obras o infraestructuras polémicas. Los PSIS están a la orden del día y el manido interés general y supramunicipal siempre se acaba imponiendo. Posiblemente habrá una fórmula intermedia pero ojalá UPN y PSN (y sus direcciones en asuntos internos) fueran coherentes a la hora de respetar la decisión de las bases y ciudadanos.