bilbao. Figuras silenciosas, enigmáticas, misteriosas... Algunas hablan pero no se las oye, otras ríen, pero en realidad lloran, juegan con el espectador. Quietas. En silencio se agrupan en pequeños círculos de dos y hasta cuatro miembros. Susurran al oído inmóviles, miran de reojo. Son las figuras inquietantes y perturbadoras de Juan Muñoz (Madrid, 1953 Ibiza 2001), que durante todo el verano ocuparán el Guggenheim Bilbao.
El museo dedica hasta el 5 de octubre una gran retrospectiva del artista madrileño compuesta por cerca de 80 piezas, entre esculturas, instalaciones, dibujos, escritos y obras radiofónicas. Comisariada por Carmen Giménez, conservadora de arte del Siglo XX del Guggenheim, y Sheena Wagstaff, curator jefe de la Tate Modern, donde se acaba de exhibir con un gran éxito, se trata de "la retrospectiva más importante dedicada hasta el momento al artista madrileño y revela algunos aspectos poco estudiados de su innovador lenguaje". Juan Muñoz estudió arte en Londres y Nueva York y a finales de los años ochenta y principios de los noventa, se consolidó internacionalmente como uno de los escultores más relevantes de las últimas décadas. En el Estado español, sin embargo, el verdadero reconocimiento le llegaría en el 2000, cuando recibió el Premio Nacional de las Artes Plásticas. Casado con la escultora donostiarra Cristina Iglesias, Juan Muñoz fallecía un año después de aquel reconocimiento, súbitamente, de un paro cardíaco provocado por un aneurisma de esófago y una hemorragia interna a los 48 años de edad en su casa de verano en Santa Eulalia del Río. En aquel momento, su obra Double Bind se exponía en la Tate Modern de Londres.
"Juan se catalogaba a sí mismo como un engañador, un mago que engañaba al público y creaba realidades en paralelo". A juicio de Sheena Wagstaff, el artista compartía con Borges la capacidad de crear historias donde "existe una tensión entre la realidad y la fantasía".
arquitectura Sus figuras tienen tanta energía que salen del museo. Mientras el espectador desciende por las escaleras, sus enigmáticos hombrecillos le están contemplando. "Me gusta ver como la gente se fotografía en la pieza, Trece riéndose los unos de los otros , se suben, la tocan. Está hecha para eso, adquiere vida", confiesa Cristina Iglesias, que está muy satisfecha con la exhibición del Guggenheim.
En la galería 205, el visitante se topa con las primeras piezas arquitectónicas de los años ochenta: escaleras y balcones que no llevan a ningún lado y reclaman la atención de un visitante que se siente observado y que, a su vez, observa.
Carmen Giménez ha jugado con el espacio arquitectónico del edificio de Gehry. "Aquí se ha trabajado con el espacio, es más teatral, que es lo que le gustaba a Juan. Algo que no ha sido posible en la Tate, donde hay menos luz y la disposición es de sala tras sala, mientras que aquí se van estableciendo relaciones". Una de estas relaciones es la que se crea entre el conjunto escultórico La materia del tiempo de Richard Serra y la obra Pieza tartamudeante , formada por dos pequeñas esculturas sentadas que mantienen una conversación insustancial. "Existía un cariño y un respeto entre los dos artistas y por ello he querido que dialogaran. Él fue quien me presentó a Juan Muñoz. Entonces decía que no quería ser artista, que quería ser curator. Quería hacer muchas cosas, pero por encima de todo era un artista, un generador de ideas constante", sostiene la comisaria.
La sombra de las esculturas proyectadas por focos de luz potentes nos sumergen en una atmósfera inquietante y perturbadora. Como la figura colgante , que cuelga del techo, oSombra y boca , en la que presenta dos figuras separadas por una mesa, cuyas sombras proyectadas evidencian el sordo diálogo que recorre toda la muestra.
Pero, sin duda, la pieza que mejor describe la magia de Muñoz es Many times , cien figuras casi idénticas, de la misma altura y con rasgos asiáticos con las que el artista reconstruye la ausencia del individuo en medio de la multitud. Así era Juan Muñoz. Un mago que nos invita a descubrir el secreto de su obra.
Cristina Iglesias: "Es muy emocionante ver el trabajo de mi marido aquí"bilbao. Fue la primera creadora de la CAV a la que se dedicó una muestra individual en el Guggenheim. Sus celosías se exponían en el mismo lugar que ahora ocupan las instalaciones de su marido.
Cristina Iglesias (Donostia, 1956) conoció a Muñoz mientras estudiaba en la Chelsea School of Arts de Londres y compartieron muchas horas de proceso creativo antes de que el escultor encontrase la muerte en la cima de su carrera. Hace poco compartió también obra en la Tate Modern, donde tiene una Habitación en la instalación de la colección.
"Esta exposición es una oportunidad para ver la amplitud de su lenguaje y apreciar el gran artista que fue. El homenaje que le ha rendido la Tate Modern y ahora le hace el Guggenheim es emocionante. No creo que en vida fuera un artista incomprendido, todo lo contrario. Juan fue reconocido y valorado desde siempre".
"¿Cómo hay que ver la obra de mi marido? Como todo el arte, abierto de mente. Para algunos las figuras estarán llorando, para otros, riendo. Era un manipulador de la realidad, de las emociones. Sus figuras no están muertas, le gustaba que cobraran vida".
Tanto Carmen Giménez como Cristina Iglesias y Juan Ignacio Vidarte, director del museo, lamentaron que no haya sido posible traer la instalación Double bind (Doble atadura ) creada por Juan Muñoz para la Sala de Turbinas de la Tate y que, debido a sus grandes dimensiones, no ha vuelto a poder exhibirse. La monumental instalación, de 155 metros de largo por 35 de alto, alude a la superación de la esquizofrenia y supone la cima de una carrera meteórica plena de éxitos internacionales.
"Me gustaría que se expusiera en Bilbao. En ella pueden verse muchos de los elementos distintivos de su obra: no sólo figuras de escala menor, sino también balconadas, suelos, falsos agujeros o habitaciones. Se han estudiado dos espacios muy bellos. El museo tiene voluntad de montarla. Aunque no coincida con la exposición, se mantendría al menos un año", comentó Iglesias, quien no descarta que se muestre también en el Reina Sofía, donde viajará también la retrospectiva. >m. rEDONDO