Pamplona. El presidente de UPN, Miguel Sanz, y el responsable de los diputados y senadores del partido regionalista en las Cortes Generales, Santiago Cervera, han trasladado al presidente del PP, Mariano Rajoy, su apoyo ante las continuas críticas y la campaña de desgaste emprendida tras las elecciones generales por el denominado sector duro del Partido Popular. En los últimos días, Sanz y Cervera han telefoneado al líder de la oposición y le han trasladado su opinión ante la situación que vive el partido conservador. Tanto el líder de UPN como su representante en el Congreso, que es además coportavoz del Grupo Popular, han hecho llegar a Génova su posición favorable a la continuidad de Rajoy como líder de la derecha española, a quien consideran un hombre sensato y la persona mejor capacitada para mantener cohesionado al Partido Popular.
Se trata, en cualquier caso, de una postura personal, ya que oficialmente UPN apuesta por mantener una posición neutral en la crisis del PP. Los principales dirigentes de la formación regionalista han reiterado estas últimas semanas que la posición de su partido es de "respeto" a los procesos de internos del PP. "El mismo respeto que exigimos al Partido Popular con nuestras decisiones", señaló Sanz hace algunas semanas en Madrid. Por ello, Sanz y Cervera han preferido trasladar su apoyo a Rajoy en privado, para evitar que su postura se identifique plenamente con su partido. Sin embargo, no hay que descartar que, de alguna u otra forma, los dirigentes de UPN acaben posicionándose públicamente de lado del Rajoy si así se lo pide el líder del PP, o si creen que su continuidad al frente del partido conservador corre verdadero peligro.
UPN MANTIENE LA PRUDENCIA Hasta ahora, UPN oficialmente ha mantenido una posición prudente. Ha evitado posicionarse en la guerra abierta en el seno del PP, y ha mantenido una postura de "respeto" ante el proceso congresual de su socio. "Estamos convencidos de que el Partido Popular va a salir totalmente reforzado", señaló ayer el secretario general de UPN, Alberto Catalán, que garantizó que la crisis del PP no afectará a su partido porque las relaciones entre ambas formaciones son "muy buenas".
Los líderes regionalistas en todo momento se han esforzado por expresar neutralidad, y Sanz sólo ha tomado partido en una ocasión. Tras la renuncia de María San Gil a firmar la ponencia política del PP, el líder de UPN dijo estar de acuerdo con la dirigente vasca si su rechazo estaba relacionado con su "firme posición" ante los partidos nacionalistas. Sin embargo, tras el abandono de San Gil y Ortega Lara, el presidente navarro desvinculó la polémica del debate ideológico y se limitó a señalar que en la crisis del PP "se están anteponiendo los personalismos sobre los proyectos políticos", algo que, advirtió, "es muy negativo para una organización". Una postura que podría entenderse como un desmarque respecto a los duros del PP.
De hecho, tras las elecciones forales Sanz ha ido modulando su discurso hacia las posiciones menos radicales de la derecha española. Primero reclamó grupo propio para los representantes de UPN en las Cortes Generales, y luego llegó a pedir la abstención del PP en el debate de investidura de Zapatero.