pamplona. Qué complicado es ver a un navarro vestido de amarillo en su carrera. Siete años han tenido que pasar para poder contemplarlo. El último fue Patxi Ugarte, del Tegui, un 29 de mayo de 2001, una edición que ganó Julen Fernández, en la que Egoi Martínez fue segundo y en la que terminó quinto un tal Andrei Kashechkin. Fue en Tudela y en la primera etapa, como sucedió con Daniel Sesma ayer, aunque el corredor de Arre ya llegó vestido a la capital ribera con tal preciada prenda. Lo hizo porque la Vuelta arrancó, 40 años después, con una crono por equipos en la que se impuso su equipo, el Orbea-Oreka SDA de Álvaro González de Galdeano. Una escuadra que se preveía que llegara cansada tras correr el Olympias Tour en Holanda. Quién lo diría. Nada menos que 21 segundos le metió en 16 kilómetros al Burgos Monumental, el otro equipo continental español, segundo clasificado. Eso sí, el único navarro del equipo castellano-leonés, Javier Iriarte, se fue al suelo y llegó a siete minutos con las rodillas maltrechas.
desigual actuación navarra Mucho miedo decían tener los directores de los equipos navarros a esta disciplina tan poco habitual por estas latitudes, pero algunos, como el Lizarte, se defendieron muy bien. La formación de Manolo Azcona lo dio todo y permitió que Andrey Amador, uno de los grandes favoritos, sólo cediera 25 segundos. Fueron cuartos, mejor que equipos extranjeros del potencial de los italianos del Cinelli o los kazajos del Ulan Cycling, filial del Astana.
El Caja Rural también rindió notablemente, dejándose 27 segundos. Algo más atrás anduvieron el Azysa-Cetya (a 1:01) y el Telco-Aldabea, que quedó último a 1:55 al sufrir una caída que implicó a su mejor hombre, el holandés Paul Kneppers, cuando se estaba defendiendo con dignidad.
100 km de fuga sin premio El Orbea-Oreka SDA arropó a su único navarro y le permitió cruzar la meta en primer lugar, lo que le posibilitó salir de amarillo en el segundo sector, entre Pitillas y Tudela. 113 kilómetros en su mayoría llanos y en los que el pelotón jugó con la suerte de cinco aventureros que se fugaron prácticamente a la salida de Pitillas y estuvieron 100 kilómetros escapados. Entre ellos, dos navarros: Guillermo Lana (Azpiru-Ugarte), que cedió con su equipo 39 segundos en la crono y apuesta ahora por las fugas, y Javier Ruiz (Telco-Aldabea). Junto a ellos, Rubén Martínez (Caja Rural), Unai Aranzabal (Bidelan) y el belga Thomas de Gendt (Davo), que al menos se consoló con el liderato de la montaña, las metas volantes y la combinada. Algo es algo.
Y es que todos sabían que cuando el gran grupo quisiera serían neutralizados. Al pelotón le venía bien que se mantuvieran en fuga para evitar saltos más peligrosos. Apenas llegaron al minuto de ventaja y fueron capturados a 12 km de meta, cuando el Cinelli y el Ulan Cycling se lo tomaron realmente en serio.
El sprint estaba cantado y fue cosa de dos, muy superiores al resto: Valentin Iglinskiy, hermano de Maxim, el campeón kazajo del Astana, no pudo con el belga Kris Boeckmans (Davo), que sumaba en Tudela su quinto triunfo de la temporada. Y hoy, en otra jornada con dificultades montañosas asequibles, quiere sumar la sexta en San Adrián.
Abandonos >Una caída manda a los primeros ciclistas a casa
El británico Thomas Faiers (Camargo-Ferroatlántica) y Vicente Serra (Comunitat Valenciana) sufrieron una caída al inicio del segundo sector que les hizo abandonar. Además, otro compañero de Serra, Jesús López, entró en Tudela muy dolorido tras irse al suelo. >m.a.r.
clasificación >Los navarros, primeros y últimos
Doce navarros hay en carrera (el ciclista del Telco-Aldabea Javier Ruiz es natural de Barillas aunque corra con licencia aragonesa), de los 108 ciclistas que continúan tras las dos abandonos, y entre ellos están el líder, Daniel Sesma (Orbea-Oreka SDA) y los colistas: Miguel Escribano (Lizarte, a 3:00) y el malherido Javier Iriarte (Burgos Monumental, a 7:00). >m.a.r.