Concierto de Bihotz Bakartien Kluba
Fecha: viernes, 23 de mayo.Lugar: Casa de Cultura de Villava/Atarrabia. Intérpretes: Gotzon Barandiaran, maestro de ceremonias y lectura de poemas; Gorka Urbizu y Alex Arregi, a las guitarras y a las voces; Nerea Urbizu, a la voz, al piano y al cajón; Itxaso Etxebeste, al bajo; Gorka Mugarza, al acordeón; y Aintzina Lekue, al violín.Incidencias: concierto de presentación de Katamalo , primer CD de BBK; hora y 20 minutos de duración, bises incluidos. Muy buena entrada.
m ÁS allá de las siglas de la conocida Kutxa, bien podemos decir que en Euskal Herria, durante el presente 2008, vamos a contar con otro BBK: un talde que en vez de en dinero es rico en exquisitez y, a tenor de lo visto en Atarrabia, en trabajo silente y bien hecho; una agrupación rica en inquietudes artísticas a la que, al igual que a dicha entidad, también le mueve el interés a la hora de hacer las cosas; ¿la diferencia entre el que mueve a ambas siglas? Que el que motiva a Bihotz Bakartien Kluba, grupo del que desde ya vamos a hablar, es tratar de expandir sus versos musicados, más allá del meramente crematístico. Con los siete componentes distribuidos en abierto semicírculo sobre el escenario, el concierto deparó principalmente las interpretaciones de los poemas que integran Katamalo , título del CD y, asimismo, del libro de poesía de Gotzon Barandiaran inspirador del disco, oficiando su autor ya leyendo nuevos poemas, ya presentando los musicados, de perfecto cicerone durante toda la velada. Evidentemente, estando de por medio Gorka Urbizu, front-man de Berri Txarrak, no podemos continuar sin hacer referencia a su presencia: y no por establecer diferencias con la de los restantes, pues todo el elenco rayó a gran altura, sino porque consideramos de justicia reconocer el trabajo del citado, ya al frente de Berri, ya al de otros proyectos, como Peiremans+ en su día: labor más valorada incluso en Japón que en su propia casa, por algunos; un Gorka que, situado en el epicentro del septeto, jugando como quiso con las diferentes intensidades de las canciones que cantó, demostró una vez más que es un todoterreno, que puede hacer lo que quiera... y haya o no distorsión de por medio: creando y recreándose en cualquier caso con los ambientes de unas canciones de preciosista ropaje musical, de unos temas muy bien enriquecidos instrumentalmente hablando y que, entretejidos por los músicos entre muestras internas de complicidad, brillaron como elegantes piezas de orfebrería. Como pequeñas joyitas -si se quiere- pero de muchos quilates. Unas composiciones que, en general, más que con sentimiento brillaron cual sentimientos a flor de piel. De pentagrama. Cual sensualidad personalizada en forma de canciones: unas con más cuerpo que otras pero todas ellas con similar densidad espiritual.
BBK presentó su peculiar Katamalo el viernes, proyecto lírico-musical que lució con una sonoridad a caballo entre la de propuestas ya, locales (como las de Gu ta Gutarrak o Zazpi Skale), ya, foráneas, como la del cantautor Pedro The Lion, de Seattle, de quien sonó una versión; BBK, Bihotz Bakartien Kluba, idea coyuntural de la que únicamente se podrá disfrutar hasta finales de este año y que nota a nota, verso a verso, ha llegado hasta los escenarios con un único interés: aunar música y poesía; con aquélla, claro está, al servicio de ésta, mostrándose como el halo perfecto para envolverla; al servicio de una lírica claramente influenciada por la obra de grandes como Sarrionaindia, Aresti, Koldo Izagirre o José Luis Otamendi, amén de la tradición oral. ¿El resultado de dicha unión? Un espectáculo exquisito. Todo un remanso de musicalidad. De calidad y de tranquilidad queda -más allá de la posible reiteración-. Si tenéis la ocasión no la dejéis pasar.