Madrid. Alberto Contador logró ayer, en la etapa del Gavia y el Mortirolo, su objetivo de conservar la maglia rosa del Giro de Italia, por lo que hoy partirá el último en la contrarreloj de 28,5 kilómetros -por un trazado prácticamente llano- con la que acabará la corsa .
El hundimiento en el Mortirolo de Danilo di Luca, que estaba el viernes a 24 segundos de Contador en la general, deja la lucha por el título en cosa de dos: el ciclista madrileño y Riccardo Riccó. Sólo 4 segundos les separan, pero Contador es, en teoría, mucho mejor contrarrelojista que el italiano. Por ejemplo, en la otra crono individual de este Giro, de 39,4 kilómetros, Contador fue segundo (a sólo 8 segundos del ganador, Marzio Bruseghin) y Riccó apenas logró ser 16º, cediendo 1:56 ante el madrileño.
Esa superioridad y el hecho de contar con las referencias de su adversario hacen concebir serias esperanzas de que Contador será el primer extranjero de equipo extranjero que gana el Giro desde que lo logró Miguel Induráin (vencedor en 1992 y 1993).
Otra exhibición de sella La jornada de ayer sirvió para que el italiano Emanuele Sella (Navigare) alcanzara un brillante hat trick -Alpe di Pampeago, Marmolada y etapa del Mortirolo- y para ver cómo Contador se defendía perfectamente ante Ricco, que no pudo rematar su acoso de la víspera.
El ganador del Tour 2007, que no estará en el de este año, tuvo un día mucho más tranquilo de lo esperado después del sufrimiento del viernes. Los puertos, sobre todo el Mortirolo, estaban demasiado lejos de la meta como para que sus rivales plantearan allí la auténtica batalla, y Aprica no se antojaba una subida tan fuerte como para acabar con el de Pinto.
Además, su equipo mandó por delante a Toni Colom, con lo que se podía paliar la retirada de uno de los llamados a respaldar a Contador: el alemán Andreas Kloeden.
Tener a Colom por delante era un seguro de vida para el líder, que en el Mortirolo se hubiera quedado solo ante todo el grupo de enemigos. Estuvo tranquilo y firme junto al resto de aspirantes.
Ricco no fue esta vez un peligro real para Contador, y Danilo Di Luca, ganador del Giro el año pasado, se quedó de manera irremisible, vacío tras el tremendo esfuerzo del viernes.
Como es un luchador, trató en la bajada de enlazar con el grupo cabecero, pero era una oportunidad de primera magnitud para un ramillete de corredores que aún pueden luchar por acabar en el podio.
Estuvo cerca de entrar junto al ruso del Caisse d'Epargne Vladimir Karpets, pero cuando éste dejó de colaborar se desmoronó y prácticamente dijo adiós a sus opciones de subir al peldaño del bronce.
Emanuele Sella, consciente de que desde su séptima plaza a 4:25 de Contador tenía margen de maniobra, confirmó su gran actuación con un ataque valiente que dejó atrás a los grandes.
Se marchó ante el consentimiento de Contador y Colom. A ambos le iba bien la escapada para evitar que Riccó lograra bonificaciones en la meta, y como el resto de corredores que lucharán por el podio no se pusieron de acuerdo abrió el hueco muy pronto y lo mantuvo con un poderío espectacular.
Por lo tanto, Contador y Ricco dirimirán el triunfo final, en tanto que Bruseghin, Pellizotti y Menchov pugnarán por completar el podio. Por sus cualidades como contrarrelojista, Bruseghin parece el más cualificado no sólo para acabar tercero, sino incluso para inquietar la segunda plaza de Riccó. >efe