lejos de las actitudes picarescas que se han detectado en el sector del transporte como una consecuencia más de la fuerte crisis que acecha al sector (los robos en los tanques de combustible de los camiones dibujan con claridad lo que está sucediendo de puertas adentro), lejos de esas noticias que son más propias de las páginas de sucesos, los problemas económicos y de supervivencia que intranquilizan al colectivo amenazan con desembocar en una convocatoria de huelga si no se abren cauces de diálogo por parte de la administración. Ahora mismo, la mayoría de asociaciones en todas las autonomías tienen puesta fecha para las movilizaciones. Aseguran que el desenfrenado aumento del precio de gasóleo ha supuesto cerca de un 25% en el incremento de los costes; otras fuentes apuntan que alrededor de 1.800 empresas del sector ha abandonado la actividad en el último año. El conflicto no es ajeno a las empresas radicadas en la Comunidad Foral. Ayer mismo, Tradisna decidía secundar las movilizaciones acordadas también en el resto del Estado Desde luego que luchar contra el incremento en origen de los precios del combustible no está en manos del Gobierno, pero lo que los transportistas piden al Ejecutivo son reformas que despejen un futuro que a día de hoy se vislumbra oscuro y complicado. Los transportistas, entre otros puntos, reclaman ayudas y subvenciones para su reconversión empresarial, así como regular un gasóleo profesional que permita afrontar las oscilaciones del precio del combustible, en una opción similar a la que se maneja en el sector pesquero, además de otros conceptos como el aumento de las indemnizaciones por paralización, la limitación de la subcontratación, el incremento de los fondos de ayudas al abandono, la actualización de la orden de otorgamiento de autorizaciones y la revisión de los Observatorios de Costes. Mientras este caldo de cultivo va tomando cuerpo, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se destapaba ayer con el anuncio de nuevas medidas para combatir la recesión. El jefe del Ejecutivo no hizo hincapié en acciones concretas que afecten al sector, por lo que dejará en manos de los diferentes ministerios una negociación nada fácil y en la que los afectados ya han puesto sobre la mesa la advertencia de cortar el suministro de materias primas.