el día de la marka es el 1 de junio, según es tradición y consta en las Ordenanzas de Baztan, pero esta vez se hizo un día antes, ayer, porque caía (hoy) en domingo. La jornada transcurrió con normalidad, a pesar del tormentón que descargó a primeras horas de la mañana, pero los ganaderos y los guardas municipales llevaron a cabo su labor con conocimientos y profesionalidad y el ganado vacuno ya pasta a sus anchas en los tres cerrados.
"Nos hemos calado hasta los huesos, pero bueno, hoy tocaba eso y otro día nos tocará un sol de justicia; no pasa nada", comentó Aitor Bazterrika, técnico de Montes del Ayuntamiento de Baztan que fue uno de los que participó de la tarea en el pastizal de Erdiz. Con él estuvieron los guardas Xabier Irureta y Julián Goñi, y en Belate lo hicieron los guardas Luis Miguel Mortalena, Julián Maya y el técnico de Montes, Luis Javier Laurnagarai, en presencia del alcalde de Almandoz, Luis Roldán.
La faena es conocida y sencilla, pero no deja de ser un espectáculo muy hermoso para los profanos y los urbanos, aunque este año nadie acompañó la ceremonia ganadera, al contrario del pasado, cuando el affaire de Erdiz estaba en plena efervescencia. Se enciende un fuego con leña de haya y sobre las brasas se calienta el hierro con las iniciales VB de Valle de Baztan, que, una vez rusiente, se aplica en el lomo trasero izquierdo del ganado y ¡venga, aurrera!
libre pastaje
Hasta el 21 de septiembre
El vacuno pastará suelto, libremente, hasta el 21 de septiembre, fecha en la que debe abandonar los pastos para dejar paso al caballar y al ovino, que resisten mejor los rigores del otoño y el invierno. Antes, la salida se hacía el 29 de septiembre, en la festividad de San Miguel, que era una de las cuatro que marcaban el cambio del ciclo anual.
En Erdiz, se calcula que entraron ayer unas 350 cabezas entre vacas y novillas, sin que se pueda estimar la cifra exacta porque a este pastizal entran por dos lugares distintos y además, a algunos ganaderos se les marca el ganado en su propia explotación para facilitar la labor. Las vacas pagan 28 euros y 23,99 euros, las novillas, y la tasa por temporada es igual para todos los cerrados.
En Belate, accedieron a los pastos 197 cabezas de vacuno ("doscientas menos tres", indicaban los guardas) y también con la rutina de siempre. Este año, ni en Erdiz ni en Belate, habrá persona alguna que cuide el ganado, a falta de gente que quiera hacerlo y esté dispuesta a pasar la campaña en solitario como hacían los anteriores, para los que ya no hay relevo.
Deberán ser los propios ganaderos quienes se ocupen, cada cierto tiempo, de subir a ver cómo está el ganado, el propio y el de otras explotaciones a las que se encargará de advertir de cualquier incidencia. En el pastizal de Lizartzu, que, al contrario que Erdiz y Belate que lo son "de toda la vida", es de creación más reciente, entró sobre todo ganado caballar: "Un montón de caballos", comentaban los guardas.
El pasto viene abundante, a plena satisfacción, aunque el suelo está muy húmedo y a falta de unos días de sol que aporten fuerza a la hierba. Y el ciclo rural, sigue.