c ASI 2.600 kilómetros separan Torun de Villamayor de Monjardín y, desde luego, más de 200.000 habitantes. La misma distancia, más o menos, existe entre la capital (junto a Bydgoszcz) del voivodato o región de Kujawsko-Pomorskie y el viejo castillo de Javier, cuna del patrón de Navarra. Y sin embargo, más allá de la distancia, más allá del gentío, más allá del idioma o del entorno, algo une estos tres lugares aparentemente tan distintos: el culto.
Xabier de Jaso y Azpilicueta, hijo de nobles navarros, hermano de los héroes de Amaiur, misionero a las órdenes de la iglesia, cofundador de la Compañía de Jesús y santo, no es un desconocido para los devotos de esta ciudad. Desde luego no es el suyo el culto más extendido y muy pocos de los que le rezan en el altar que tiene en la catedral de Torun conocen los detalles de su historia, pero él está allá.
memoria de javier
Un altar para el santo navarro
La memoria de Xabier se venera, su nombre está inscrito en lengua latina y su presencia es también, como no podía ser menos en dos países de tanto arraigo religioso, un motivo de unión. Pamplona y Torun, Navarra y Polonia, en busca de la capitalidad cultural de Europa a la sombra de la estela de un santo.
La Catedral Basílica de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, más conocida como la Catedral de los Santos Juanes, se trata de un templo construido en el añejo bastión de los caballeros teutones en el Siglo XIV, más o menos cien años antes de que Xabier viera la luz. Entre sus muchos valores, destacadas esculturas, vistosas pinturas, delicadas obras de orfebrería, y decoradas capillas renacentistas y barrocas, el altar de San Francisco Javier pasa desapercibido. Situado a los pies de una de las pilastras de la nave izquierda, cerca del presbiterio, es una discreta estructura de madera oscura de unos dos metros y medio de largo presidida por una imagen en plata del patrón de Navarra. Rodeado de unas cuantas bancadas cerradas, el altar cuenta de fondo con un curioso retablo que ilustra los viajes de Xabier y, en concreto, su estancia en la India, aunque la imaginería polaca no representa a los hindúes, sino más bien a indígenas decorados con plumas al estilo americano.
Esta circunstancia podría explicarse por el origen temporal del altar. No se sabe la fecha exacta de su consagración, pero podría datar de mediados del siglo XVII y por aquel entonces, para el imaginario popular, las Indias por excelencia no estaban en el país asiático, sino en el continente americano.
San Francisco Javier fue canonizado en Roma el 6 de agosto de 1623 en tiempos de lucha entre la Reforma protestante y la Contrarreforma católica que lideraba España. En la católica Polonia muy probablemente se asumió esta canonización como una forma de adhesión al Vaticano y quizá por ello Torun asumió el culto del santo navarro. Es sólo una teoría, puesto que nadie sabe a ciencia cierta el porqué de un altar a Xabier en la ciudad de Torun.
guerras de religión
Torun, límite de católicos y protestantes
Ni siquiera conoce la respuesta Piotr Rosazk, párroco de Villamayor de Monjardín, polaco de nacimiento y oriundo, precisamente, de Torun. Él sin embargo resalta la importancia de este modesto altar. "Fue un símbolo durante las guerras de religión del siglo XVI porque marcaba el límite entre la zona de culto católica y la protestante", explicaba. Quizá por ello, el ritual marca que los obispos de Torun, una joven diócesis nacida en 1992, se hagan la foto oficial tras su consagración, precisamente, en este lugar.
Rosazk ha sido uno de los bastiones de la idea del hermanamiento en pos de la capitalidad cultural compartida para 2016 y él es el artífice de la segunda gran conexión, a nivel religioso, entre estas tierras y el Viejo Reino. Por iniciativa del obispo de esta diócesis, Andrés Suski, se encargó una réplica casi exacta de la cruz procesional de Villamayor de Monjardín, una cruz románica. La réplica, realizada por Patxi Roldán, fue entregada el 11 de marzo a la seo de Torun.