hace hoy 95 años, que ya ni quedan testigos conscientes de aquella que ha quedado en la historia como la mayor de las tragedias que jamas haya sufrido el Valle de Baztan. Una tromba fenomenal, lo que, quizás, ahora se podría comparar a la gota fría que dicen los meteorólogos, descargo en el monte Auza, en la divisoria de Baztan y la Baja Navarra, y una imponente muralla de agua, barro, piedra, árboles, troncos, decenas de cabezas de ganado y todo lo que encontró a su paso, avanzó sobre el valle con una altura superior a los seis metros, y derribó y arrasó todo lo que encontró a su paso.
El Valle de Baztan, entonces, contaba con 9.700 habitantes, la cifra más elevada de su historia salvo en los años posteriores a la Guerra Civil, cuando se superó por empadronamiento de los cientos de militares que ocupaban el municipio. La fortuna, si se puede decir así, quiso que únicamente dos personas (otros cronistas elevan el número a seis) perdieran la vida arrastradas por las aguas.
Y la fortuna quiso también que la tromba rompiera en la cima de Auza, ni más allí ni más aquí, porque lo contrario habría sido todavía más brutal, más desastroso. La riada se repartió entre los valles hermanos de Aldudes (Banka fue una de las localidades más afectadas) y de Baztan, y de haber descargado completa en una de las dos vertientes ni se pueden imaginar las consecuencias.
El inolvidable Mariano Izeta, cronista puntual de las cosas del valle, lo contaba así: "Tronba delako goibel ikaragarria lehertu zen Auza mendiaren gain hartan eta urak gan ziren, erdiek Banka aldera eta bertze erdiek Baztan aldera, Erratzu herria bete betean arrapatu zuela eta bai Elizondo ere, urak sei metrotaraino igen zirela Elizondoko karrikan" , tan claro como escribía y contaba, que ni traducción es necesaria. Su aita , Federico, que fue testigo directo, lo vivió en la relojería familiar, en la calle Jaime Urrutia, donde el nivel de las aguas llegó a la altura de los balcones de las primeras plantas, y en Mutilenea, donde residía la familia y quedó casi intacta, junto a la presa y puente que destrozó la riada.
El desastre fue tan espantoso que en Lekaroz, en Arraioz, en Doneztebe, en Sunbilla y hasta la propia desembocadura del Bidasoa, entre Hondarribia y Hendaia, cuentan que el caudal arrastraba caballos y vacas, cientos de ovejas, carros y mobiliario de todas clases. Hasta, según, una imagen de la Virgen María que se consiguió rescatar y se encuentra ahora en la parroquia de San Pedro de Hendaia.
En Erratzu, la localidad más afectada con Elizondo por la riada (en lo que se hace llamativo, las crónicas casi nunca hacen referencia a los daños sufridos en Elbete, donde llegó la tromba inmediatamente antes), los daños fueron impresionantes. Al menos doce casas enteras, otras muchas dañadas, la iglesia destrozada (la avalancha de agua la cruzó y destrozó de parte a parte), varios caseríos y bordas, y el pueblo sumido en un barrizal tremendo que lo hacía intransitable.
Todos los puentes, entre Erratzu y Arraioz, fueron arrastrados o dañados seriamente, en Elizondo, a dieciséis kilómetros de la cima en la que rompió la tromba, se hundió una casa y otras varias resultaron dañadas, así como todo el género de los establecimientos comerciales. En la casa Serorenea, en la calle Jaime Urrutia, entre la actual casa de cultura Arizkunenea y Ospitalenea, donde el agua superó los 3 metros y todavía se advierte huella de la altura que alcanzó, para constancia y memoria histórica de la tragedia, se colocó una placa que dice: El 2 de junio de 1913, llegaron las aguas del río Bidasoa hasta este nivel , con una flecha que marca el ídem.
Vocabulario baztandarra
l Conde. De los gitanos de Baztan. Así le llamaban a Juan de Iturbide, alias Ustariz , un famoso ladrón de "ruín apariencia" que protagonizó numerosos robos en muchas casas de la regata del Bidasoa, en especial uno en Sunbilla en la casa de Juan de Alzueta que saquearon durante toda la noche el 5 de mayo de 1597. Robaba ordinariamente desde Belate hasta Elizondo y Erratzu y vendía la mercancía en Ultrapuertos. Sabía euskera y llama la atención su apellido, uno de los considerados más nobles de Baztan. Lo cita Florencio Idoate en sus Rincones de la historia de Navarra , tomo primero de la edición de 1979 en Pamplona.
l Francés. En la Edad Media era un insulto entre los vascos servidores de la corona castellana, igual que castellano era injurioso antes de la conquista de Navarra por Castilla. En 'La aventura equinoccial de Lope de Aguirre', de Ramón J. Sender, y otras sobre la búsqueda del mítico El Dorado, a Pedro de Ursua, Aguirre le niega condición de navarro y dice que "¡ése es francés !", por su ascendencia materna de la Baja Navarra que para entonces (1560) ya había pasado a pertenecer a Francia.
l Pelanas. Que lleva(ba) el pelo largo. Despectivamente, persona de poco fuste, de escaso valor.
l Pértica. Medida de superficie. La pértica equivale a 11,6875 metros, la treintaidosava parte de la peonada baztandarra que tiene, a su vez, 374 metros cuadrados. Hasta no hace mucho, las declaraciones, peticiones, concesiones y otros de tierra comunal en la Junta General de Baztan se expresaban en peonadas y en pérticas. La existencia y uso de estas antiguas medidas es ya casi simbólica, y sólo muy de cuando en cuando se encuentran en las actas. La pértica es medida agraria de origen romano, de longitud como de superficie, aunque en Baztan únicamente se tiene noticia de su uso en este último sentido.
l Tetela . Desganado, débil, sin fuerzas, con poco ánimo. Se utiliza igual en el caso de la mujer y en el del hombre. ¿Qué tal estás? No sé, me encuentrotetela del todo.
l Trinchera . Gabardina de aspecto militar, de anchas solapas. Se usó muy en particular en los años 50, cuando se hicieron muy populares y eran casi un lujo. Es anglicismo, de trench , trinchera.
l Txintxulin. O chinchulín . Un chiquito de vino, un chato . También, por extensión, vaso pequeño, en el que cabe un chiquito , un servicio normal de vino.