orquesta sinfónica de euskadi Fecha: Viernes, 30 de mayo. Lugar: Civivox Iturrama. Intérpretes: Pablo Guerrero, a la guitarra acústica y a la voz, secundado por Luis Mendo y Nacho Sáenz de Tejada, a las guitarras eléctricas. Incidencias: Concierto de presentación de 'Plata', nuevo disco de Guerrero, celebrado como colofón del ciclo conmemorativo de los 40 años del mayo del 68 organizado por el Ayuntamiento. Hora y 5 minutos de duración. 2/3 de entrada, público de ambos sexos y edad madura preferentemente.
POR J. ÓSCAR BEORLEGUI
PABLO Guerrero (Esparragosa de Lares, Badajoz, 1946), legendario cantautor de larguísimo recorrido en el tiempo, compareció en civivox con un nuevo trabajo en la mochila, Plata , disco que presentó por medio de una actuación que, intimista, satisfizo a los presentes. Bajo un fondo musical de Brassens, traje y camisa gris, Guerrero compareció sobre las 20.40 horas, comenzando el recital recitando un poema antes de ofrecer las primeras interpretaciones de la noche: las de Los sentidos del mar , de Plata , y la ochentera Luna Lucía , la primera con el respaldo de la guitarra de Sáenz de Tejada, y la segunda, con el de la de Mendo: en cualquier caso con los instrumentos de ambos acariciando la lírica de Pablo con sus notas, hoy tenues gotas musicales apenas. Leves sonidos al servicio de sus versos. A continuación, tras los dos títulos citados, llegarían más canciones de Plata , en boca del artista, "un canto a la mujer, a la energía femenina. Al amor y a la aventura": en palabras de un autor que se mostró tan sobrio e introspectivo por momentos como comunicativo; las composiciones rezumaron suavísimas texturas y cadencias y unas letras poéticas en extremo, sin apenas connotaciones relativas al motivo del concierto, en apariencia: la conmemoración ya citada de los 40 años del mayo francés del 68; y es que, en nuestra opinión, salvo la titulada Sueños de Pablo Guerrero (rica en reividicación de la utopía) poco tuvieron que ver las canciones ofrecidas, centradas principalmente en el amor, con el espíritu libertario de dicho mes. Hombre, al igual que en cualquier manifestación artística que se precie, estando la función poética de por medio, tampoco esperábamos algo muy explícito, pero sí cierto espíritu contestatario. Finalmente, tras una hora de fina poesía musicada, la actuación llegó a su final con el mítico A cántaros , tema de cuya interpretación, sin abandonar el ámbito francés, bien podemos afirmar lo siguiente: lo que costó, una hora de concierto... al igual que París, una misa. Eso sí, dicho ello con todos los respetos y, al igual que la mencionada función religiosa, dando por bien empleada la misma.
Pablo Guerrero ofreció un concierto de lujo el viernes, y tanto para los nostálgicos de otros tiempos (del contexto, del halo revolucionario que envolvió dicho mayo francés) como para los amantes de la canción de autor en sí misma. Pablo, autor cuya lírica demostró aguantar el paso del tiempo como sólo lo bueno sabe hacerlo, antojándosenos imperecedera la misma. Como sólo lo bueno y lo que así sabe puede hacerlo, bien, queremos decir. Lo bueno, lo que gusta hasta el punto de quedar para siempre... según el criterio del público, indiscutible juez y parte a la hora de decidir quién aguanta en la cuerda y quién no, a fin de cuentas: un público que, por cierto, el pasado viernes destacó en parte por su movilidad, abandonando en algunos casos el recinto antes de tiempo. Provocando incluso cierto trasiego en la puerta: cosa del carácter gratuito del evento. De un espectáculo que, en líneas generales, nos dejó la sensación de haber asistido a una cita con la historia y un buen sabor de boca.