vitoria. Si el Tribunal Constitucional suspende la consulta, el PNV acatará la decisión. El presidente del partido, Iñigo Urkullu, no dejó ayer lugar a las dudas y puso a fin a las inconcreciones abonadas desde el Gobierno Vasco sobre cuál será el futuro de la iniciativa plebiscitaria en caso de que los jueces la rechacen o si la iniciativa no logra el apoyo mayoritario en el Parlamento Vasco: "No se abrirán las urnas".
El líder nacionalista rompió en una entrevista concedida a Catalunya Radio el silencio que había mantenido desde que el lehendakari presentara, hace una semana, las preguntas para conocer la opinión de la sociedad vasca sobre la búsqueda de un final dialogado de la violencia -siempre que ETA cese en su actividad- y la normalización política.
Sin dejarse nada en el tintero, Urkullu, quien reiteró su deseo de agotar la legislatura, fue tajante al asumir el límite que la legalidad supone para avanzar en la iniciativa plebiscitaria, una barrera que la formación que preside no está dispuesta a atravesar. "Estamos actuando en base a la legalidad, en base a lo que es nuestra propia interpretación de las capacidades que nos concede el Estatuto de Gernika, pensando que la consulta es un derecho avalado por decisiones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, pero siempre basado en lo que es una actuación del PNV intachable en el respeto a la Ley", matizó el dirigente nacionalista, quien advirtió de la existencia de un frente común entre PP, PSOE y ETA para hacer fracasar el proyecto del lehendakari.
Tampoco eludió pronunciarse sobre las acusaciones vertidas por los socialistas vascos a raíz de la ausencia de una condena explícita a la banda terrorista que Urkullu aseguró tendría cabida en el enunciado. El líder peneuvista admitió que se contempló incluir un preámbulo en cada tarjeta consultiva, presumiblemente con el rechazo a ETA, aunque finalmente sólo se imprimieron las dos cuestiones vinculadas al eje ético y democrático. No obstante, defendió que es "obvio" el rechazo del PNV, el lehendakari y la mayoría de la sociedad vasca" a la organización armada, pero en la consulta "sólo caben preguntas" y no ratificaciones.
El reparto de fuerzas en la Cámara vasca obliga al tripartito a buscar aliados para sacar adelante el proyecto de Ley de Consulta, una búsqueda en la que Urkullu cuenta con Aralar y no descarta a socialistas y populares, pese a su conocida negativa.
Con este escenario, el sentido de los votos de EHAK es determinante, aunque ésta no es una de las aspiraciones del presidente del PNV. Destacó que lo que vaya a hacer el grupo parlamentario de Ezker Abertzalea es "una decisión suya", a pesar de que según la experiencia de Urkullu "la izquierda radical abertzale actúa con el propósito de hacer cuanto más daño al PNV, mejor".
El consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, ve con otros ojos el hipotético apoyo de EHAK al proyecto de ley, unos votos que "tienen la misma legitimidad" que los emtidos por los demás grupos. Azkarraga afirmó ante las críticas socialistas que "la sociedad vasca no se divide porque se le consulte, sino cuando se le impide ser consultada". Asimismo, defendió que el referéndum previsto para 2010, como culminación al proceso iniciado con la consulta, "no se podría celebrar" si la ETA mantiene su actividad.
Por su parte, el líder del PSE, Patxi López, declaró en ETB que la iniciativa de Ibarretxe encierra palabras que "suenan muy bien" como el "derecho a decidir", pero su única meta es "la independencia". López se mostró convencido de que existen unas reglas de juego y que hay un Estado "que garantiza su respeto y evitará esta consulta, que sólo provoca división en la sociedad y nace sin un mínimo consenso". >d.n.