PAMPLONA. El presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, se inmiscuyó ayer en el proceso de renovación interna que vive el PSN, que se cerrará el 28 de junio con la elección del nuevo secretario general. Consciente de que son los socialistas quienes le sostienen en el poder, el jefe del Ejecutivo foral no tuvo el menor reparo en expresar su preferencia sobre el perfil que debe tener el próximo líder del PSN y que, a su juicio, tiene que ser el de una persona decididamente dispuesta a prolongar la fluidas relaciones que los regionalistas mantienen con la dirección del PSN. Sin citarlo, Sanz mostró su preferencia por que sea Roberto Jiménez quien dirija la nave socialista los próximos cuatro años.
Un día después de que la candidata a liderar el PSN, Amanda Acedo, prometiera una "oposición crítica" y garantizara que "no gobernará con UPN" en el caso de resultar elegida secretaria general, Sanz terció en el tema para afirmar que si la aspirante no quisiera colaborar con el Gobierno foral, "estaría haciendo un flaco favor a sí misma y a la sociedad navarra en general".
Tras expresar que cada día tiene "más dudas" sobre las posibilidades de la candidata a ganar el Congreso Regional del PSN, Sanz fue crítico incluso con el lenguaje empleado por Acedo y mostró su extrañeza por que hable de que "su PSN no cogobernará con UPN, como si un partido fuera patrimonio de uno".
Sanz dejó claro que UPN siempre va a estar "abierto" a la colaboración con el PSN, "con el límite de defender los intereses generales de Navarra, única y exclusivamente con ese límite".
"A partir de ahí, existen espacios para discrepar y para practicar cada uno nuestra política, nuestra ideología, nuestros principios y nuestros valores", continuó Sanz, "pero en todas las cuestiones que afectan al interés general de los navarros también hay espacio y posibilidad de trabajar y colaborar, que es lo que estamos haciendo con el PSN actual".
También habló ayer sobre la colaboración del PSN con el Ejecutivo navarro el vicepresidente primero, Javier Caballero, quien aseguró que "en ningún momento se está barajando la posiblidad de ningún tipo de Gobierno de coalición" con el Partido Socialista.
Caballero explicó que "el PSN, que permitió la investidura de Sanz mediante su abstención, dejó claro que su voluntad y vocación no era la de formar parte del Gobierno". Considera que el Gobierno "goza de estabilidad suficiente" y señaló que, aunque el PSN se encuentra en vísperas de nombrar a su próximo líder, "da la sensación de que en ningún caso en ese proceso congresual se plantea por ninguno de sus protagonistas esa posibilidad de un Gobierno de coalición".
RESPUESTA A URKULLU Además, tanto desde el Gobierno como desde UPN salieron ayer al paso de las declaraciones que el lunes hizo el presidente del PNV, Íñigo Urkullu , quien dijo que las palabras de Sanz son "un insulto a lo que es la propia historia de relación política" entre la CAV y Navarra. Sanz respondió que "solicitar respeto a la lealtad y a la colaboración institucional que deben mediar entre dos comunidades diferentes no es insultar a nadie". UPN apuntó que "es el PNV el que insulta y falta el respeto a todos los navarros".