bilbao. El poeta del vacío tenía en su mesa un letrero que decía: "Dios bendiga a quien no me haga perder el tiempo". Oteiza vivió intensamente. Fue un genio creativo, un hombre de fuerte personalidad que mantuvo intacto su rebelde carácter hasta el último momento.
Este año se celebra el centenario del nacimiento del artista, que fue y será, sin lugar a dudas, uno de los escultores más grandes que ha dado nunca la CAV. Pero, no todo el mundo conoce su faceta como escritor y poeta, "a pesar de que sus escritos revolucionaron la estética del siglo XX", según explicó el viernes Gregorio Díaz Ereño, director del Museo Oteiza. El responsable de la Fundación que lleva su nombre en Altzuza se acercó hasta la Feria del Libro de Bilbao para asistir al homenaje que se rindió al artista, fallecido hace ahora cinco años.
La Fundación del museo, que acoge la mayor parte de la obra del escultor de Orio, incluida su extensa biblioteca, ha comenzado a abordar la obra escrita del artista guipuzcoano.
El museo ha recuperado la memoria de dos ensayos estéticos esenciales en el pensamiento estético de Jorge Oteiza con la edición crítica de la Interpretación estética de la Estatuaria Megalítica Americana y la Carta a los artistas de América. Sobre el arte nuevo en la Postguerra .
El acto de homenaje también incluyó la donación de una obra del pintor Ramón Zumalabe de su recreación pictórica, Sinfonía en el aire . El artista ha atrapado el aire de tal manera que en su óleo demuestra cuál es el paso de la materia al vacío.