ABAI inició ayer un proceso de debate interno en el ámbito organizativo y estratégico cuyas conclusiones debieran diseñar las líneas de actuación política para los próximos tres años, con las elecciones forales y municipales de 2011 en el horizonte. Un debate que busca implicar al mayor número de personas y sectores sociales en consonancia con la idea original que trata de aportar NaBai a la política navarra: crear espacios abiertos de debate para organizar un nuevo modelo de entender, vivir y hacer política desde una mayor participación social. Es cierto que el éxito electoral que le situó hace un año como segunda fuerza en Navarra con casi 80.000 votos ha traído también problemas orgánicos, de poder y de protagonismo consecuencia en buena parte de las expectativas abiertas por ese crecimiento. Pero también lo es que esos problemas de organización, modelos de decisión, trabajo en las instituciones, etcétera, no son obstáculos insalvables. De hecho, las propuestas de los partidos que conforman NaBai y las aportaciones de los grupos de independientes contienen un amplio margen de coincidencia. Sin olvidar que ya hay referencias en el Estado, como el BNG en Galicia, que pueden aportar soluciones sobre la formación de los órganos ejecutivos, la distribución del poder interno o la apertura a la sociedad de otras formas de participación en NaBai al margen de la militancia en los partidos. Pero el debate abierto ayer tiene también un alcance de fondo, de claves y bases políticas. Los principios fundacionales de NaBai -máxima democracia, diálogo, convivencia y rechazo a cualquier tipo de violencia política o vulneración de derechos humanos desde posiciones abertzales y vasquistas y desde los valores de la izquierda en el siglo XXI- deben trasladarse a una actuación efectiva en el día a día y situar su alternativa de cambio ante la realidad de casi 20 años de gobiernos conservadores en Navarra y al margen de tensiones políticas o necesidades electorales en otros espacios sociopolíticos. Un debate que deberá ser necesariamente honesto y limpio. En definitiva, abierto a las voces de la calle y las nuevas realidades que componen la sociedad navarra. Un esfuerzo necesario -en mayor medida de los partidos-, con el objetivo de cohesionar desde la pluralidad y sin imposiciones de mayorías ni de minorías todas las culturas que integran NaBai y poder convencer de nuevo a los ciudadanos de la capacidad de este proyecto.