la noticia de que un terrible terremoto ha devastado la ficticia nación de Mafiakyzstan pone en marcha un dispositivo humanitario de telecomunicaciones de urgencia internacional. La Cruz Roja activa de inmediato a los miembros de una de sus unidades de respuestas ante emergencias (ERU) para restablecer, lo antes posible, una de las herramientas imprescindibles para coordinar labores de ayuda en medio del caos y la catástrofe. Y todo ocurre en el aeródromo de Ablitas, dentro del marco de un curso de Cruz Roja que comenzó el pasado 31 de mayo y que incluyó que 24 alumnos y personal docente llevaran a cabo ayer un simulacro de lo que supondría el despliegue de una de estas unidades. De esta forma, aprovechando el terreno del aeródromo ribero, los participantes en esta clase práctica se pusieron a la obra para, como explicaron, "restablecer una red de comunicación entre los equipos intervinientes para la coordinación del trabajo y para poder comunicar a las personas damnificadas con sus familiares".
ración de campaña A lo largo de toda la mañana, voluntarios de Cruz Roja de Andalucía, Asturias, Castilla-La Mancha, Cataluña, La Rioja, Navarra, País Vasco, Madrid, República Dominicana, El Salvador y Suiza tomaron parte en el desarrollo de un simulacro a través del cual fueron conociendo en tiempo real. Desde las 7.30 horas, y tras una llamada de alerta a cada uno de los participantes, el aeródromo de Ablitas se convirtió en un país imaginario afectado por una catastrófica situación de emergencia en la que la Unidad de Telecomunicaciones e Informática tuvo que desplegarse para dar soporte a la operación de la Federación Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja (FICR). Una vez recibida la alerta, los alumnos se desplazaron al lugar de la tragedia con todo el equipamiento necesario para, tras recibir órdenes del responsable de la misión, montar centros de servicio para la operación (cuatro tiendas de campaña de 30 m2) o realizar las gestiones propias de un delegado en el terreno como pueden ser reuniones de coordinación y trámites con las autoridades del país, entre otras cosas.
El ejercicio se ajustó tanto a la realidad que los alumnos sólo dispusieron de una ración de campaña como las que se usan en las misiones internacionales para su alimentación y en ningún momento tuvieron conocimiento previo de las actividades.