pamplona. La lectura sigue teniendo tirón. Pese a las nuevas tecnologías que priman la imagen frente a la letra, y sobre todo este año, pese al mal tiempo, numerosos ciudadanos han pasado -y seguirán haciéndolo hoy, último día- por la Feria del Libro de Pamplona, que ha estado tildada por el homenaje a Arazuri y que concluye su 7ª edición con menos afluencia de público que la de junios anteriores en que el sol y las buenas temperaturas, como es de esperar en esta época, fueron aliados.
Pero ni las nubes ni la lluvia han empañado del todo la cita de los libreros con la calle. Ayer, a un día de cerrar sus stands , que se abrieron al público el 30 de mayo, los profesionales del sector hacían un buen balance de la feria. Era sábado, y se notaba. "El fin de semana es cuando más gente viene a mirar y comprar", contaba Francisco Javier López de Munáin, desde la caseta de El Parnasillo. Otros momentos de tradicional afluencia en esta cita son las tardes, a última hora, de seis a nueve. "Pero este año la lluvia ha influido negativamente a esas horas y eso ha repercutido en la caja", añadían algunos de los libreros. Aun así, la plaza del Castillo, el salón por excelencia de los pamploneses, es un continuo flujo de ir y venir de gente, y eso garantiza una afluencia más o menos constante alrededor de las casetas de los libreros. "Esta semana se ha recuperado el bajón del fin de semana anterior, que hizo tan mal tiempo", aseguraba Txetxo Monasterio, de Auzolan. En general, los libreros están satisfechos con las ventas y, sobre todo, con el interés que los ciudadanos navarros ponen en los libros. "Ésta es la primera vez que participo en la Feria, y me ha llamado la atención la cantidad de padres con niños que se acercan para que sus hijos vean los libros, aunque luego no compren, eso despierta interés en los niños por la lectura", comentaba ayer Elena Eslava, de la librería Arista del barrio de Iturrama.
la literatura infantil, al alza La literatura infantil y juvenil va a más. Cada vez se venden más libros y los padres demuestran una mayor sensibilidad respecto a la educación de sus hijos en la lectura. De este género, Los cuentos de Kirikú y la jirafa , los de Gerónimo y Tea Stilton , el Diario de Greg de Jeff Kinney, Muerte de tinta de Cornelia Funke y Dos velas para el diablo de Laura Gallego son algunos de los títulos que se apuntaban ayer desde los stands de El Parnasillo y Gómez como los más solicitados por jóvenes y niños -o por sus padres, en algunos casos- en la Feria del Libro de Pamplona. Eso sin contar los numerosos libros de cuentos con imágenes tridimensionales, los que invitan a colorear o a aprender las letras del abecedario mientras entretienen, que siempre son demandados por el gran público. Dejando aparte los libros infantiles y juveniles, dos de los títulos más vendidos este año son El asombroso viaje de Pomponio Flato , de Eduardo Mendoza, que ya va por su séptima edición; y La elegancia del erizo de Muriel Barbery (12ª edición), que se agotó enseguida en stands como el de Librería Universitaria. Por supuesto, continúa en racha El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón, y también sigue comprándose El niño del pijama de rayas de John Boyne, tal y como constataron los libreros de Arista y Auzolan, entre otros.
sartaguda y pamplona interesanCometas en el cielo y Mil soles espléndidos, ambos firmados por Khaled Hosseini, son otros de los títulos más demandados, junto a la historia de misterio de la escritora afincada en Navarra Reyes Calderón, Los crímenes del número primo, apuntaba ayer Andoni Asenjo desde el stand de Elkar Larraona. El libro de Fermín Erbiti Pamplona: historias, lugares y gentes, y el de Jimeno Jurío Sartaguda 1936. El pueblo de las viudas son dos de las obras de temas locales que han despertado gran interés. En cuanto a títulos en euskera, desde Auzolan destacaban el de narrativa Iragaitzaz , de Pello Lizarralde. Ángela Eguzkiza, de Librería Universitaria, citaba también las cartas privadas de la Madre Teresa recopiladas por Brian Kolodiejchuk, además de los libros Un árbol crece en Brooklyn de Betty Smith yEl librero de Varsovia de Michael D.O. Brien, una apuesta especial de esta librería que ha tenido una gran aceptación.
también leemos de política El stand que, por segundo año consecutivo, más se diferencia de los que participan en la Feria es el de La Hormiga Atómica. Una librería política -"y con una clara línea de izquierdas, eso no lo ocultamos", decía ayer Armando Cuenca- que poco a poco va haciéndose con su público fiel. Un público que se interesa por temas como el del Mayo del 68 - el libro 68 de Paco Ignacio Taibo II ha sido estos días uno de los más vendidos en este stand- , por el particular universo de Eduardo Galeano, reflejado en su último libro Espejos ; o por la cuestión de género, la raza y la clase obrera femenina que aborda Angela Davis en Raza, género y clase .