luxemburgo. El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, admitió ayer el fracaso de España en su intento de formar una minoría de bloqueo suficiente para frenar la aprobación de la directiva que amplía la jornada laboral a las 65 horas semanales y por ello reclamó a la Eurocámara que "rectifique" el texto en segunda lectura. Corbacho insistió en que la directiva supone una "regresión de la agenda social" y acerca a Europa más al siglo XIX que al siglo XXI.
Los ministros de Empleo de los Veintisiete seguían anoche discutiendo la aprobación de la directiva, un texto que permitirá que, en virtud de acuerdos individuales, empresario y trabajador puedan alargar la jornada laboral hasta 65 horas semanales, 13 diarias. Actualmente la directiva europea prevé una jornada laboral de un máximo de 48 horas, frente a las 40 de España.
Durante el almuerzo del trabajo se propusieron algunos cambios al texto de compromiso presentado por la presidencia eslovena. Corbacho, que perdió el apoyo de sus aliados, Italia y Francia, y daba por aprobado el texto, abandonó la reunión para asistir en Ginebra a una reunión de la OIT. Antes de partir, explicó que las modificaciones que se estaban discutiendo sólo afectaban a la superficie y no "al tema de fondo, que son las 65 horas", por lo que el Gobierno mantendrá su oposición al texto.
Corbacho se mostró convencido de que esta opinión "es absolutamente compartida por las fuerzas políticas y también por los agentes sociales" en España, y también por otros Estados miembros de la UE. "Me ha sorprendido mucho que se hable de 65 horas laborales a la semana y se diga que además es un avance social. Es algo que a los ciudadanos les va a costar entender y que lógicamente a mi tampoco me satisface", resaltó.
Corbacho señaló que, con iniciativas como esta, la UE no puede sorprenderse después "si cada vez más los ciudadanos se distancian de esa Europa que se aleja de lo que realmente les gustaría que fuera".
"Un siglo después de que se estableciera el régimen de 48 horas, lo que Europa está discutiendo es que hay que superarlas para ir a un régimen de 65 horas, y además para hacer que esa negociación sea entre empresario y trabajador y nunca de carácter colectivo, creo que nos acercamos más al siglo XIX que no al siglo XXI", insistió.
blanco culpa al pp Corbacho admitió que "hay sectores que necesitan probablemente una singularidad de horario", en referencia al sector sanitario, pero resaltó que incluso en este caso no se debería llegar a las 65 horas, porque ello impide "la conciliación de la vida laboral y familiar". El Tribunal de Justicia de la UE ha reiterado en distintas sentencias que los periodos inactivos de las guardias deben ser considerados tiempo de trabajo, frente a la posición de la mayoría de países que lo rechaza por el coste que la medida implicaría para los sistemas públicos de Sanidad.
La reforma de la directiva de Tiempo de Trabajo ha sido durante los últimos años uno de los grandes caballos de batalla de los ministros europeos de Empleo, que ya hasta en cinco ocasiones han tratado de forma infructuosa de llegar a un acuerdo sobre el tema.
El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, calificó de la directiva como un "intento de regresión social" por parte de la "mayoría conservadora" de los gobiernos europeos. "Los problemas económicos no pueden ser, como en otros periodos, una coartada para el retroceso social", afirmó, en velada alusión a los anteriores gobiernos del PP. En este sentido, emplazó a los populares a hacer "un alto en sus querellas internas" y pronunciarse en la Eurocámara "para que este recorte social, cuestión vital para los derechos de los trabajadores, no se consolide". >agencias