AULA DE óRGANO DEL PROFESOR RAúL DEL TORO Programa: Obras de Correa de Arauxo, Clerambault, Buxtehude, J. S. Bach, G. Frescobaldi, J. Brahms y O. Messiaen. Programación: Alumnos del conservatorio Profesional Pablo Sarasate. Lugar: Órgano de la parroquia de San Nicolás. Fecha: 4 de junio de 2008.
POR TEOBALDOS
De las decenas de conciertos de fin de curso que se celebran estos días en los diversos centros de enseñanza musical, he querido acercarme, este año, al de los alumnos de órgano, porque resulta casi enternecedor que haya jóvenes que dediquen cientos de horas de su estrepitosa y bullanguera vida -según los cánones televisivos- a estudiar concienzudamente las entrañas del pontífice de los instrumentos -el órgano de tubos- con todas las dificultades añadidas que eso supone al ya de por sí difícil estudio de la música: a saber: dificultad de ensayos, al no contar con el instrumento en casa, horarios intempestivos, fríos ambientes en iglesias, y futuro incierto al no estar reguladas, como en el resto de Europa, las organistías . Por todo esto me emociona ver -y escuchar- a estos jóvenes enfrentarse con tanta solvencia a las magnas partituras para órgano, incluso a J.S. Bach. Y me emociona que la fructífera aula de órgano que arrancó -en los tiempos más recientes- con Martínez Zabaleta, tenga una sólida continuidad en los alumnos de los que fueron alumnos de aquel y ahora ocupan la cátedra.
El programa elegido por el profesor Raúl del Toro es pedagógico, entretenido y panorámico de la historia del instrumento: Organo español, órgano francés, órgano italiano, órgano romántico con Brahms, órgano del siglo XX con Masiaen, y, claro está el órgano de Bustehude y Bach, como figuras centrales. Todo en dosis poco agobiantes, bien preparadas y a la altura -que es mucha- de los concertistas.
Pablo Fernández Echeverría abre el concierto con una clarísima y atrevida trompetería del tiento XXXIX de Correa de Arauxo. También es diáfano el dúo de la suite de primer tono de Clerambault, que sonó como un entretenido divertimento. Logra un acogedor colorido en los corales de Bach. Muy bien utilizado el tutti . Y muy bien asimilado el compás. Me llamó la atención en todos los intérpretes que ha mejorado mucho el concepto de fluidez. Ya se sabe que en el órgano siempre hay una cierta sensación de ritardando , por las propias características del instrumento y por las complicadas registraciones.
Iosu Larumbe Iturbide luce una poderosa mano izquierda en Basse de cromorne de Clérambault, y elige una preciosa registración de colorido muy original. Muy homogéneo y equilibrado el sonido de ambas partes del instrumento.
Teresa Hernández Sánchez se interna en la dificultad virtuosa de Frescobaldi; pero sobre todo, me gusta en O. Massiaen, porque enlos pastores de su gran obra La Natividad , logra esa atmósfera sobrenatural del compositor francés. Cada vez gusta más el cromatismo de este compositor, su novedosa invención de registros, su pureza de sonidos, su delicadeza, su aparente levedad, su complicadísima sencillez. En este año Messiaen, seguro que nos esperan estupendos conciertos.
Cerró el concierto Miguel Araiz Rodríguez -ya en grado superior-, y lo hizo con las nueve partitas de las variaciones sobreO Gott, du frommer Gott de Juan Sebastián Bach. Buena versión, y, repito, muy fluida, sin parones, de la obra. Con una clara presencia del pedalier y registro bajo, que permite el flujo luminoso del contrapunto. Dosificación del Tutti, hasta el lleno final, que no por apoteósico deja de estar controlado. Lo cierto es que todo el concierto se desarrolló con naturalidad, sin estridencias. Incidiendo más en la ortodoxia de las partituras. Es la mejor lección. Enhorabuena y adelante.