innsbruck (austria). David Villa prolongó su momento dulce goleador con España y lanzó a la selección a un triunfo vital en el debut ante Rusia, sumando al toque una demoledora pegada, como carta de presentación en la Eurocopa 2008. España fue fiel a la historia. Sólo había caído en una ocasión en un estreno en la Eurocopa y no falló. Aumentó, de paso, su racha de imbatibilidad, -no ha perdido en los últimos 17 encuentros-, saldó cuentas pendientes con Hiddink tras el Mundial de Corea y Japón, y, sobre todo, devolvió la ilusión para comenzar a soñar.
A España le costó quitarse de encima la ansiedad del debut. Ser la última en saltar a escena nunca favorece. Llegó la hora de la verdad y pusieron sobre el tapete un nuevo estilo, radicalmente distinto a las pruebas previas. El toque por bandera, pero acompañado de velocidad y una profundidad de oro en botas de Fernando Torres y Villa.
Llegaban a la Eurocopa como una de las mejores parejas de baile del fútbol mundial, pero desde hoy consolidaron una relación que debe ser garantía de éxito y de gol, mucho gol, para la roja . No sorprendió Rusia a Luis Aragonés. Sabía de antemano las cualidades de un combinado que dejó a Inglaterra por el camino. Avisó de los contraataques rápidos de Bilyatedinov y Sychev por bandas o la velocidad de Zyrianov, rompiendo por el centro. En el campo fue difícil frenarlo.
El perfecto conocimiento de Guus Hiddink del fútbol español, el alto ritmo que imprimieron los rusos, siempre verticales, y los marcajes individuales de Zyryanov sobre Xavi y Semak con Villa, hacían de inicio una barrera difícil de superar. Casillas comenzó con una salida en falso y más tarde aumentó su vieja amistad con los palos. Los minutos iniciales estaban plagados de imprecisión en los pases de España. Senna fue el elegido para llevar la manija, pero la selección depende de Xavi.
COSTÓ AL INICIO El entramado del centro del campo ruso costaba superarlo con el toque en corto y España compaginó bien los balones en largo, siempre peleados por Torres y Villa. Los apuros defensivos llegaban a la espalda de Sergio Ramos. Pavlyuchenko tenía la orden de Hiddink de dejarse caer a esa banda.
Hasta las ocho minutos no chutó España. Aguantó con firmeza la selección los envites rusos, los minutos de fútbol directo, para comenzar a desequilibrar el encuentro por su pegada. Había avisado Villa en el minuto 18 y tres después marcó el primer tanto de su día de gloria con España. Fernando Torres luchó un balón largo de Marchena, rompió a la defensa rusa y regaló el tanto al Guaje .
No estaba Rusia dispuesta a bajar los brazos. Reacciónó rápida con una internada de Sychev que acabó en un pase de la muerte que, a placer desde el punto de penalti, Zyryanov estrellaba en el palo. La suerte que pedía Casillas en la previa, también vestía de rojo. Fue el momento en el que saltó a escena el toque y las buenas conexiones en los últimos metros. Silva con Torres, que la picó al lateral de la red, Iniesta con Villa, que chutó a la defensa, y un remake de la misma acción que acabó en el gol de la sentencia antes del descanso.
GOLES A LA CONTRA En la reanudación Rusia salió en busca del gol que le devolviese la vida. Intercambiaron los papeles por unos instantes, comenzaron a adueñarse del balón y a inquietar a Casillas. El ímpetu de Rusia, una selección que ha crecido en los últimos años y que no decepcionó, les hizo luchar hasta el último segundo. Dejaron espacios en defensa. Siempre los encontró Villa que, tras varios intentos, firmó su tercer gol. Sentó al rival de un recorte y engañó con el cuerpo a Akinfeev en la definición. Demoledor.
El premio al esfuerzo de Rusia llegó. Tras los disparos ajustados de Bilyaletdinov y Pavlyuchenko, el delantero de moda ruso batió a Casillas tras un saque de esquina. Fueron segundos de desconcierto español. Con una nueva ocasión para Semak para aumentar el nerviosismo. Nada mejor que frenarlo con un nuevo tanto. Villa, crecido, asistió a Xavi que enganchó un potente disparo, cuyo rechace cayó en bandeja a Cesc, que se estrenó como goleador. Pero de momento, el protagonismo es para Villa.