pamplona. Con apariencia tranquila, aunque con la mirada alerta de quien acaba de pasar por una experiencia traumática. Así nos abrió la puerta del segundo F del portal 81 de la avenida de San Jorge, en Pamplona, uno de los cuatro detenidos ayer, apenas una hora después de que fuera puesto en libertad (él mantiene que sin cargos). Receloso, preguntó hasta en dos ocasiones si éramos periodistas "de verdad" y no accedió a hablar con nosotros hasta que vio las credenciales y, además, lo hizo sin dar su nombre (tampoco lo dio la policía). Su frase más repetida era "ellos (por los agentes) sabían que yo no había hecho nada, que yo no tengo nada de eso que dicen de terrorismo, y por eso me han soltado".
Él y sus tres compañeros de piso habían sido detenidos unas horas antes, hacia las dos y media de la madrugada, por agentes del Cuerpo Nacional de Policía bajo la acusación, sustentada en una orden firmada por Baltasar Garzón, de pertenecer o estar relacionados con una cédula de financiación de la rama magrebí de Al Qaeda (Al Qaeda en el Magreb Islámico, AQMI). Nuestro interlocutor, sentado, sin camisa y tomando un té con leche, aseguraba no saber ni qué significan esas siglas.
El objetivo real no era él, ni tampoco sus otros dos compañeros que igualmente quedaron en libertad (y cuyas identidades tampoco se facilitaron), sino Mustapha Yousfi, compatriota argelino nacido en Orán hace 35 años (14 de Marzo de 1972) y a quien se le acusa de ser uno de los integrantes de la citada célula. El titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, mantiene que Yousfi, junto a los cinco detenidos en Castellón y los dos de Barcelona, se dedicaba a "actividades de adoctrinamiento, sustento económico y apoyo logístico a integrantes de grupos terroristas".
Pero el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, fue mucho más lejos y afirmó que los ocho presuntos activistas se encargaban de posibilitar "el envío de muyaidines a Irak". La denominada Operación Submarino era, para el número dos del Ministerio del Interior, un "importante" golpe al terrorismo islamista y demuestra que en España "se sigue trabajando por la seguridad".
Diez días De esto poco sabía nuestro anfitrión. Él conocía a Yousfi desde hace apenas 10 días. "Eso es lo que llevamos viviendo en este piso y de antes apenas lo conocía, quizá de saludarnos por la calle al sabernos paisanos, pero de nada más". Por supuesto, aseguraba no tener "ni idea" de las acusaciones vertidas contra su compañero y para él, durante el poco tiempo que llevaban compartiendo vivienda, Yousfi "no había hecho nada raro". De todas maneras añadía que "todos somos hombres y ni yo ni ninguno de los demás creo que estemos controlando lo que hacíamos cada uno".
Y es que la realidad del segundo F del portal 81 de la avenida de San Jorge es, según nuestro anfitrión, la de un piso de conveniencia, es decir "éramos cuatro argelinos que nos juntamos a vivir para abaratar el alquiler y que no nos conocíamos de antes". Cada uno tenía detrás su propia historia, desconocida para los demás: "Yo llevo 11 años trabajando aquí en Pamplona y nunca había tenido problemas de este tipo", explicaba antes de añadir que "eso lo sabía la policía y por eso me han soltado tan pronto".
El piso, al que pudimos acceder gracias a su amabilidad, es un inmueble de unos 100 metros cuadrados y cuenta con cuatro habitaciones individuales aisladas, algunas con cerrojo, para mantener la intimidad de los inquilinos. La apariencia de la vivienda, tras el registro, era deplorable. La puerta de la habitación en la que pernoctaba Yousfi estaba reventada a golpes y sus pertenencias tiradas por el suelo, al igual que las de los otros tres detenidos. Polvos que revelan las huellas digitales, la puerta de acceso al piso destrozada, varios guantes de látex azul tirados por el suelo y las estanterías del cuarto de estar revueltas, daban fe de la operación.
la detención "Ha sido duro, nos han tenido mucho rato esposados en el suelo hasta que han terminado el registro y nos han llevado". Así resumía nuestro anfitrión lo vivido entre las dos y media de la madrugada y "aproximadamente" las siete de la mañana. Ese es el tiempo que permanecieron los agentes de la Policía Nacional en el piso de la Avenida de San Jorge. Los detenidos, uno por uno, iban asistiendo al registro de sus respectivas habitaciones mientras las preguntas se centraban, básicamente, en Yousfi.
Cumplimentado el registro, los últimos coches de la Brigada Provincial de Información abandonaban el edificio hacia los 7,45 horas. Con ellos llevaban diversa documentación y un ordenador. Los detenidos fueron trasladados a la comisaría de General Chinchilla de donde tres, horas más tarde, fueron puestos en libertad según confirmaban desde la Delegación del Gobierno.