concierto de iñaki sandoval y marco bellizzi quartet Fecha: Viernes, 6 de junio. Lugar: Plaza de San José, Iruñea. Intérpretes: Marco Bellizzi, trombón; Iñaki Sandoval, piano; Horacio Fumero, contrabajo y David Xirgu, batería. Incidencias: 2º concierto de los enmarcados en el ciclo Jazz en la calle, organizado por el Ayuntamiento. Hora y 10 minutos de duración, muy buena asistencia.
POR j. óscar beorlegui
Maestría en toda regla en clave de jazz, he aquí lo que deparó la comparecencia del cuarteto comandado al alimón por Iñaki Sandoval y Marco Bellizzi en la acogedora plazuela de San José: fuera de toda duda uno de los rincones de mayor encanto de la ciudad, marco que brinda una puesta en escena sencillamente inmejorable para acoger eventos como éste, un concierto de pequeño formato al aire libre. Bajo el verde techo tejido por el ramaje de los árboles, en una tarde un tanto desapacible desde el prisma meteorológico, ante un público que en algunos momentos casi llegó a completar la totalidad de las sillas dispuestas para ello, la actuación se tradujo en la interpretación de ocho composiciones, ocho envolventes temas de factura propia y prolífico desarrollo instrumental que aunaron a la perfección interesantes armonías del jazz más moderno con otras sonoridades de regusto más netamente tradicional.
Unas composiciones de diferentes tempos y cadencias, que lucieron muy bien arregladas, orquestadas e interpretadas y que, en cualquier caso, respondieron al esquema típico de presentación -a cargo del trombón preferentemente, instrumento diferencial del presente cuarteto-, nudo (múltiple, toda vez que los cuatro jinetes implicados en la ejecución de las mismas encontraron durante sus desarrollos sus respectivas parcelas en solitario, disfrutando de sus solos antes de retornar al tronco melódico general), desenlace... y ovación para los intérpretes por parte de los presentes: para unos instrumentistas que el viernes demostraron ser cuatro eminencias del género, y no sólo por lo leído en sus hojas de servicio: las cuales, en el programa de mano, ya dejaban entrever bien a las claras que lo suyo no es simplemente afición, a estas alturas: que es algo más, palabras mayores a tenor del arte desplegado. Del más que genuino sabor jazzístico emanado, de muchísimos octanos. Que es jazz de alta escuela, de alta cocina pese a estar guisado a la manera tradicional, digámoslo claramente para que todos lo entiendan, incluso los cocineros, tan a la gresca estos días. Unos músicos, los del jazz en general, tan prolíficos como promiscuos en general -musicalmente hablando, a la vista de cómo se mezclan los unos con los otros en función de los diferentes proyectos de cada cual-, más fieles a su enamorada en sí, la música, que a la formación como vínculo de unión o sinónimo de estabilidad; y antes de proseguir reflexionemos sobre una curiosidad de carácter general y particular: la constatación de cómo se las siguen viendo los combos de jazz a pesar del nivel de sus integrantes, requiriendo el apoyo de las instituciones para poder funcionar... a tenor de los objetivos del presente ciclo: "apoyar a grupos locales proporcionándoles la posibilidad de tocar en condiciones con el fin de difundir sus proyectos, que en muchas ocasiones quedan relegados a circuitos apartados y alternativos". Bueno, por lo menos a estos grupos se les apoya, ya les gustaría a otros, a los rockeros o a los skatalítikos (algunos incluso vetados en su ciudad) gozar de un trato similar, ¿no?
Iñaki Sandoval y Marco Bellizzi Quartet, técnica y sensibilidad exquisita, decían y dicen las distintas crónicas. Y lo seguirán haciendo a día de hoy tras el concierto ofrecido por el cuarteto en San José, maestría y entrega a espuertas. Puro sibaritismo musical, dicho esto con la mejor de las intenciones. ¿Las crónicas, decíamos? Realmente tenían razón las mismas.