pamplona. Nueve años después de su comparecencia en el teatro Gayarre, Andrés Calamaro regresó a Pamplona nuevamente, rindiéndose la ciudad efusivamente ante sus composiciones. A punto de cruzar el ecuador de la gira de presentación de La lengua popular , su flamante y exitoso último álbum, la presencia del que fuera líder de Los Rodríguez congregó en el recinto de la UPNA habilitado al efecto a cerca de 4.000 personas, un público en el que destacó la presencia de argentinos, a juzgar por las albicelestes que se pudieron ver, integrado por gentes procedentes de distintos lugares del Estado y que en ningún momento dejó de jalear al artista, primero, y de cantar los temas después: de corear con insistencia sus canciones, tomando parte del show de forma realmente activa.
En una noche espectacular también desde el prisma meteorológico, con una hora de retraso sobre el horario previsto (lo que dio lugar a una cola asimismo espectacular, con parte de los asistentes sin poder acceder todavía al recinto universitario).
La velada arrancó sobre las 22.00 horas con la comparecencia de Calaña, banda comandada por Domingo Calzado e integrada por cinco músicos más (entre ellos Alén Ayerdi, a la batería, y Airam Etxaniz a los coros y diversas percusiones de mano), formación que durante los 40 minutos de que dispuso ofreció temas de su primer disco, como Búscalo o Camino del hoyo , con los que empezaron y concluyeron, y otros de más reciente factura, hasta seis, lo que dio a entender algo por todos deseado: que el otrora proyecto de Domingo y Conjunto Istiercol está más vivo que nunca. Y creciendo, a tenor de lo visto, haciéndolo musicalmente hablando además de en número de componentes.
Y a continuación, tras Calaña, Calamaro al escenario, quien, trajeado y parapetado tras sus inseparables gafas de sol, saltó al mismo sobre las 23.15 horas a un escenario bien provisto de pantallas de plasma, muy similar en lo que a prestaciones se refiere al que acogió a Fito durante su actuación en 2007 en el campo de fútbol Huarte.
En medio de un ambiente marcado por la expectación, con los 200.000 vatios de luz y los 80.000 de sonido ya a pleno rendimiento, perfectamente respaldado por seis músicos, la velada se inició bajo las notas de El salmón , tema del disco así titulado al que en estos primeros compases de la noche siguieron entre otros Los chicos , Mi gin tonic y Carnaval de Brasil , de La lengua popular ; todos ellos dentro de un set-list que pasó por los temas más que emblemáticos de discos como Alta Suciedad , Honestidad Brutal , el ya citado El Salmón o El Cantante, registrados por Andrés en los últimos años, y que fueron repasados con generosidad.
"Muy buenas noches, gracias, Pamplona, Navarra", saludó el argentino con su característico acento a los presentes, quienes, totalmente entregados, le respondieron con un ensordecedor griterío. Siguiendo con el show , un espectáculo de luz y sonido de primer orden, señalaremos que en medio de canciones como las citadas, registradas durante su etapa post-Rodríguez, también encontraron su lugar en el arranque de la velada viejas composiciones de aquéllos, como A los ojos y Todavía una canción de amor. .
Tras ser multitud a ambos lados del Atlántico el pasado verano junto a Fito y sus Fitipaldis (algunos de ellos, como Candy Avelló al bajo o el niño Bruno, a la batería, ahora en su banda) Andrés Calamaro, recientemente galardonado con el Gardel de Oro argentino, concluyó la primera etapa de su actual gira ayer, sábado, en Pamplona: un tour que, todo un emocional regalo para los sentidos, le ha llevado de momento a Armilla, Las Palmas, Bilbao y Pontevedra y que a partir de setiembre, antes de cruzar el océano en octubre, se supone que lo hará entre otras a capitales como Madrid, Barcelona, Oviedo, Sevilla, Salamanca y Zaragoza.