madrid. El rechazo de Irlanda al Tratado de Lisboa, el texto que sustituyó a la fallida Constitución Europea, ha abierto el debate en la UE sobre la conveniencia de someter a consultas populares los acuerdos clave en la construcción europea. El más contundente en este sentido fue el presidente portugués, Aníbal Cavaco Silva, quien aseveró que los tratados internacionales no deberían ser sometidos en ningún caso a referendos nacionales, puesto que los ciudadanos los utilizan, en muchos casos, para castigar a sus gobiernos por políticas internas.
Todos los países que aún no han ratificado el Tratado (8 de 27, incluida España) lo harán por vía parlamentaria para evitar que la ciudadanía de al traste con los planes de sus gobiernos para afrontar las reformas internas que la UE persigue desde hace más de un lustro.
Silva recordó, en este sentido, que la situación tras el "no" de los irlandeses es muy similar a la que se dio tras el rechazo en 1992 de los daneses al Tratado de Maastrich, cuando Portugal ostentaba la Presidencia de la UE. A su juicio, los tratados internacionales "nunca" deberían de ser sometidos a referéndum y en este caso la campaña de los que apoyaban el no nada tenía que ver con el Tratado de Lisboa.
Para Cavaco Silva, la negativa en el referéndum, el no se impuso con el 53,4% de los votos, tiene mucho más que ver con políticas internas de Irlanda que con la UE, y eso es algo que "siempre va a ocurrir" cuando se someten a referéndum los tratados internacionales. Fue un "error", por tanto, plantear el referéndum y lo que debe de hacer ahora Irlanda es resolver su propio problema, que ningún otro país de los 27 tiene porque ninguno ha planteado una consulta popular.
Una vez que Irlanda haya resuelto su problema, algo en lo que Cavaco Silva confía, tendrá que convocar otro referéndum, pero insistió en que Europa no puede ir hacia atrás por culpa de un país. El Tratado de Lisboa, recalcó, es "demasiado importante" para la UE y sus ciudadanos.
presidencia francesa El secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Jean-Pierre Jouyet, cree que la única solución para permitir la entrada en vigor del Tratado es readaptarlo y someterlo de nuevo a la votación de los irlandeses. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, llamó hoy a continuar el proceso de ratificación del tratado europeo de Lisboa para que el "incidente" del rechazo irlandés a ese texto no se convierta en una "crisis".
El "primer elemento" es continuar con el proceso de ratificación, recalcó el presidente francés, antes de añadir que el segundo es la necesidad de "reflexionar todos juntos", ya que el "no" irlandés "no es una casualidad ni una sorpresa".
Sarkozy, uno de los principales artífices del Tratado de Lisboa, admitió que el rechazo irlandés al tratado "no facilitará" la labor de la presidencia francesa de la UE, que asume el próximo uno de julio.
"Muchos europeos no entienden la forma en que se construye Europa en este momento. Tenemos que tenerlo en cuenta muy rápidamente" y "cambiar nuestra forma de hacer Europa", argumentó, al insistir en que "no hay derecho de sabotear" la "gran" idea que es la UE.
Para Sarkozy, es preciso "actuar de forma diferente" dado que Europa, concebida para "proteger", "inquieta" a tantos europeos. "Hay que tenerlo en cuenta. No dentro de seis meses sino ahora mismo", dijo el presidente, resuelto a que se tomen "iniciativas" como acordar una política europea de inmigración y dar "una respuesta europea a la escalada sin fin del precio del petróleo". >agencias