OS ocho países más ricos del planeta han unido sus voces para reclamar a los productores de petróleo que aumenten la producción para poner freno a la meteórica subida del crudo, que en un año ha doblado su precio. Las consecuencias de este incremento las estamos viendo a diario: huelgas en el transporte, pescadores o taxistas y una inflación disparada. Pero no es la primera crisis motivada por los precios del barril. Ya en 1973, Occidente sufrió las consecuencias del apoyo a Israel. Los países árabes dejaron de abastecerle y el precio se multiplicó por cuatro. Algunos años más tarde, en 1979, la guerra entre Irán e Irak mostró el peligro que supone depender de países potencialmente peligrosos . La victoria de la revolución iraní llevó el pánico a las bolsas y a los países industrializados. La necesidad de buscar alternativas energéticas se instala en las agendas de los países ricos, pero parece claro que todavía no han conseguido el objetivo. Nobou Tanaka , presidente de la Agencia Internacional de Energía, ha declarado que los motivos de esta tercera crisis del petróleo no hay que buscarlos en los países productores, sino en los consumidores. Cada vez más países se incorporan al desarrollo y las necesidades energéticas se multiplican. Y no hay para todos. Tras la crisis de 1979 nadie se preocupó de invertir en yacimientos, tan sólo se buscaron otros lugares, caso de Rusia, para que los productores del Golfo perdieran influencia. Ahora se pagan las consecuencias de aquella política. Hay un segundo factor que encarece el precio del petróleo: la especulación. Los mercados financieros están interesados en invertir en petróleo, lo que hacer que suba su cotización. Por lo tanto, no hay que buscar razones en los países productores que están haciendo el negocio del siglo con el oro negro; bastante tienen con atender la demanda del mundo industrializado. Por eso la llamada del G8 para que aumenten la producción y baje el precio del barril tiene poco futuro, a pesar del tímido anuncio de Arabia Saudí. Ninguno de los ocho grandes es productor, todos son dependientes y mejor harían si en sus agendas apareciesen las medidas alternativas para sustituir al petróleo. A medio plazo es la única solución, porque en el corto ni los países emergentes al desarrollo ni los instalados en él van a necesitar menos petróleo que ahora.