Concierto de Andrés Calamaro Fecha: Sábado, 14 de junio. Lugar: Instalaciones deportivas de la UPNA, Pamplona. Intérpretes: Andrés Calamaro, a la guitarra y a la voz, acompañado por Geny Genaro, Julián Kanevsky y Diego García, a las guitarras y coros; Tito Dávila, a los teclados; Candy Avelló, al bajo y a los coros; y José Bruno, a la batería. Como teloneros abrieron noche Calaña. Incidencias: Concierto de presentación del CD 'La lengua popular', 1 hora de retraso. Alrededor de 4.000 personas. Calamaro actuó durante 2 horas y media, ofreciendo un bis de 4 composiciones.
POR J. ÓSCAR BEORLEGUI
Nueve años después de su última visita a la ciudad, Calamaro, genialmente atípico o atípicamente genial, materializó nuevamente su regreso a los ruedos con su comparecencia en Pamplona, ofreciendo un concierto que, realmente guitarrero, lleno de electricidad, se nos antojó brutal (en el sentido de impactante), honesto y audaz; una actuación que puso de manifiesto que tras un pasado reciente musical y vital (siendo el 1º claramente resultado del 2º) ciertamente tormentoso, el citado vive un momento de plenitud igualmente bestial: cosa de la montaña rusa en que, en ocasiones, puede transformarse la vida. Con un retraso considerable respecto a la hora prefijada para la apertura de puertas, a una con la llegada de la noche, con parte de los asistentes todavía fuera del recinto (eso sí, escuchando también los primeros temas de Calaña, toda vez que el concierto fue al aire libre) sobre las 22.00 horas comenzó a sonar la música de manos de los citados: un hecho musical en el que brillaron principalmente sus nuevas composiciones, canciones entre las que, con el permiso de temas como Seis o Muñeco , destacaron Hojas secas (de empaque y empuje arábigo-andaluz) o Negrita , country-rock cuyo peso, en lo referido a la voz, recayó en un más que solvente Mai Medina, el brillante guitarrista de Rosario establecido en Pamplona.
Calaña, magia musicada surgida del duende de Domingo -primeramente- mas perfectamente canalizada y aderezada por la labor de Alén, Osvaldo, el ya citado Mai... y la de las incorporaciones de Airam (puro lujo y corazón a la 2ª voz, más que a los coros) y Jorge, a la percusión. ¿El resultado? Un hecho musical de la mejor calaña que gustó, y bastante, a los presentes. Y a continuación, sobre las 23.15, la consumación del particular regreso de Calamaro ya comentada, materializada por su salida a un escenario que le acogería hasta cerca de la 1.45 de la madrugada. En medio de un ambiente un tanto frío lejos de la parte delantera del recinto, cosa de la temperatura reinante (no superior a los 13 grados) y de que el mismo se había preparado para acoger a bastante más gente que la que finalmente se dio cita (de haberse realizado el bolo en el Anaitasuna, por ejemplo, estaríamos hablando de un éxito total) el concierto deparó la interpretación de 36 canciones, mostrándonos a un Andrés tan fresco, dinámico y artista... como poco locuaz; a un músico que, perfectamente secundado por una banda impresionante, sencillamente, pese a lo dicho conectó de principio a fin con los presentes: y a la perfección, desde El salmón , imprescindible, hasta Alta suciedad , tema con el que cerró en falso sobre la 1.20 horas. ¿Los momentos más curiosos de la noche? Los deparados por la presencia de invitados como Jaime Urrutia, quien cantó con él en Te quiero igual o en Cuatro rosas -en un primer momento- o por la de Niño Josele, a la guitarra española en Estadio azteca o en el tango Sur , ya en los bises. ¿Más temas destacados? Difícil, dificilísima elección, cuestiones de espacio aparte. Si acaso, nuevos como Los chicos o La espuma de las orillas , clásicos como Flaca , cualquiera de los que representaron al CD El Salmón ... o el medley de Soy tuyo y el Contigo , de Sabina, que dio rienda suelta a los bises. Unas canciones todas ellas que nos mostraron a un artista brutal, verdaderamente torrencial en lo que a transmitir sentimiento y emociones se refiere. Obviamente, con forma de canción.