leyre. El Príncipe de Asturias quiso destacar ayer, durante la ceremonia de entrega del Premio Príncipe de Viana de la Cultura, que tras 19 años reconociendo los méritos de historiadores, músicos escritores, e incluso científicos, "el abanico de estos galardones se abre aún más ya que esta es la primera ocasión en la que un actor lo recibe". Un intérprete, Alfredo Landa, al que don Felipe de Borbón calificó como "trabajador incansable y genial" y, citando a Kurosawa, aseveró que en su obra "se hace realidad la afirmación de que las películas no son planas, son esferas multifacéticas". Sobre la carrera del actor navarro, don Felipe apuntó que "mi generación la disfrutó más en los años 80, cuando nuestro país ya había consolidado su régimen democrático de libertad que dio pie al surgimiento de un cine con argumentos y formas de mayor calado. En esto años, Landa nos ofrece los más brillantes éxitos de su carrera y nos muestra el gran valor de su arte interpretativo".
El príncipe ensalzó de tal manera las dotes escénicas de Landa que llegó a afirmar, al respecto de la interpretación que el actor hizo del escudero Sancho Panza, que, "sin duda, hasta el mismo Miguel de Cervantes la habría aplaudido". Paco el Bajo, de Los santos inocentes, fue otro de los personajes que quiso destacar don Felipe de Borbón de entre aquellos a los que dio vida Alfredo Landa, "un actor que siempre ha estado próximo al sentimiento popular; por ello hoy es querido y sentido como alguien próximo a la realidad y a las preocupaciones de cada ciudadano. Este galardón manifiesta el reconocimiento hacia una carrera a través de la que se ha sabido expresar la alegría, el dolor y tantas otras emociones con las que dio vida propia a tantos personajes".
Navarra tampoco fue olvidada por el príncipe en su discurso, una comunidad de la que destacó "su vitalidad, dinamismo y hondas raíces históricas". Finalmente, el Príncipe de Asturias y de Viana recordó al violinista navarro Pablo Sarasate, en el año que se cumple el primer centenario de su muerte, colocándolo como "ejemplo de generosidad que nos debe inspirar para fomentar la actividad y la sensibilidad artísticas, que sin duda contribuyen de modo importante a potenciar el bienestar y el progreso de nuestra sociedad".