Espectáculo desarrollado bajo el título de Soulería Intérpretes: Antonio Álvarez Pitingo, a la voz, y Juan Carmona, a la guitarra flamenca, respaldados por Benjamín Bautista, a la 2ª guitarra flamenca; Víctor, al piano; Paco Bastante, al bajo; Jorge, a la batería, y Benjamín S. Román y Benjamín S. Molina, a las percusiones; además también comparecieron Fernando Soto, a las palmas y a los coros; Ángela y Teresa Bautista, a las palmas y a los coros flamencos, y Missy Guildry y Chantal y Trevor Francis, del The London C. Gospel Choir, a los coros de gospel. Fecha: Jueves, 12 de junio. Lugar: Teatro Gayarre, Pamplona. Incidencias: Medio aforo aproximadamente, hora y 50 minutos de duración. Público bullanguero, de distintas edades y que disfrutó del espectáculo, brindando palmas e incluso bailando por momentos.
POR J. ÓSCAR BEORLEGUI
FLAMENCO de vanguardia y más, mucho más, desde atmósferas de soul o de gospel hasta aires de musical y de flamenco ortodoxo materializado por medio de quejíos, granaínas y fandangos; y todo ello bajo el denominador común de una actitud rupturista por demás, he aquí lo que dio de sí el presente evento, basado en un cruce estilístico en toda regla. Después de que sobre las 20.00 horas se apagasen las luces... para volverse nuevamente a encender (toda vez que a buena parte del público, al parecer, le costó llegar), el show, finalmente, arrancó sobre las 20.10 horas con la salida de Pitingo y el ex Ketama Juan Carmona: "Buenas noches, yo vine aquí hace años con Pepe Habichuela; he empezado con un cante por martinetes de Triana ligado con el Georgia on my mind ... porque así me ha apetecido. Me voy a dejar el corazón, os voy a dar gloria bendita", dijo a modo de saludo el cantaor tras ofrecer la primera interpretación, basada en el tema citado de Ray Charles y perfecto botón de muestra de lo que iba a deparar la velada. Ésta, dividida en 4 partes, se mostró rica en giros y volantazos artísticos, en ambientes de lo más variados (sobre el papel, a priori, más que sobre el escenario a posteriori), traduciéndose en la interpretación de 17 composiciones entre fandangos y demás aires típicos (con el escenario convertido entonces en una fiesta a toda vela, en un auténtico tablado), curiosísimas revisiones de temas como Yesterday , de The Beatles; No woman no cry, de B. Marley, o el Smells like teen spirit, de ¡Nirvana! (puro flamenco a la vista del desgarro, del dolor que encierra el mismo), o los solos como los que ofrecieron Carmona o percusionistas y baterista al alimón, con tambores, timbales y platillos brillando a toda máquina cual fuegos artificiales en la traca final. Y todo ello con la presencia sobre el entarimado de hasta 14 magníficos músicos por momentos: un elenco plurinacional (hasta ahí llegó la fusión, había que ver las caras de algunos de ellos tocando palmas en la fiesta por bulerías final), un grupo en el que destacó sobremanera la presencia del coro de gospel comandado por Missy Guildry, sensacional: y es que vaya qué derroteros tomó la noche de su mano. De las de sus voces, más bien. Qué aires de fiesta con sabor a musical, con el público incluso bailando con motivo de los covers del Killing me softly o del What a wonderful world ofrecidos o los de Sobreviviré o New York -por otra parte-, con el inclasificable cantaor (a decir verdad Pitingo, menos eso, pareció de todo en algunas fases de la velada) haciendo de las suyas al frente del elenco con camiseta blanca y gafas negras, en esa ocasión.
Soulería, experimento artístico atrevido, si se quiere (como es o debería ser por definición cualquier experimento que se precie) pero que, al igual que el de Ketama, en su día, debería funcionar; la evolución de las especies aplicada al racial aire andaluz, flamenco de vanguardia o nuevo flamenco de ¿altos? No, de diferentes vuelos, que seguro que logra que algunos, cual cocineros tradicionales, recelen del mismo: de sus nuevos aditivos, con forma de vetas artísticas en este caso. Que recelen o incluso traten de vetar a este nuevo palo artístico. En cualquier caso, imparable, el mismo ya está inventado. Buena travesía.