Allá por los años 83-85, y estando en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones el señor Barón, no tuvieron otra cosa mejor que hacer que suprimir líneas de Renfe que ellos, los dirigentes del PSOE de entonces, llamaron líneas deficitarias, como lo fueron la línea de Águilas a Almería, la de Salamanca a Cáceres y otras muchas, al tiempo que reducían plantillas cerrando cientos de estaciones. Con estas actuaciones, las carreteras se inundaron de camiones y de autobuses para el transporte de viajeros y mercancías. Luego llega una huelga de camioneros y, como las mercancías no se transportan por ferrocarril, viene el caos y el desabastecimiento en las grandes y pequeñas superficies... Señores y señoras ministros y ministras del Gobierno, de ahora en adelante cambien de estrategia, potencien el ferrocarril como medio de transporte seguro, ecológico y rápido. Y antes de proyectar trenes de alta velocidad a los que sólo puede acceder el 8% de la población, sean más progresistas y hagan corredores ferroviarios de futuro para viajeros y mercancías, aunque se llamen de altas prestaciones a la velocidad alta, aprovechando lo que hay y no realizando obras faraónicas e innecesarias a todas luces.
Camino de Santiago a la carta
A.U.M.
Diecisiete veces he recorrido los 750 kilómetros que unen Pamplona con Santiago. Diecisiete años seguidos en bici, sin apoyo, a unos 80 kilómetros diarios, y tengo 73 años. Ni me siento más que nadie ni quiero batir récords. Simplemente me ayuda a mantenerme en forma física y espiritualmente. En pocos días cargo las pilas para el resto del año. He conocido algún peregrino que recorre el camino desde Holanda, Alemania o Suiza, pero la mayoría lo inicia en Astorga, Ponferrada, Cebreiro e incluso en Sarriá. Hacen unos pocos kilómetros, frecuentemente con apoyo. Todos afirmamos que hemos hecho el Camino, aunque a veces las diferencias sean enormes. Cada peregrino puede planificar el camino adaptándolo a sus posibilidades.