orio. Andrés Bruño Urdampilleta, padre de las dos hermanas encarceladas la semana pasada tras ser detenidas en Orio bajo la acusación de haber efectuado pagos voluntarios a ETA, hizo ayer pública su "impotencia" y su "dolor" por vivir la "paradoja" de ver en prisión a sus hijas tras sufrir durante 28 años la "tortura" de la extorsión.
Víctima junto a su familia de lo que considera un "calvario" que se prolonga casi tres décadas, lamentó que el juez Baltasar Garzón base su orden de ingreso en prisión en el supuesto tono amable y no intimidatorio que utilizó la organización terrorista en una carta dirigida a Maribel y Blanca Bruño para agradecerles el pago de 6.000 euros. La misiva fue hallada en el piso de Burdeos donde fue detenido el 20 de mayo Xabier López Peña, alias Thierry , presunto miembro de la cúpula de ETA. Según el auto de Garzón, el propio López Peña anima a las detenidas a realizar nuevos pagos "evocando su patriotismo" y se muestra "convencido" de que saben hallar las "vías para ponerse en contacto con la organización" y realizar estas aportaciones.
Andrés Bruño, de 83 años de edad, confesó sentirse "perplejo" ante el devenir de los acontecimientos. "No sé si alguien se hace a la idea de lo que supone sufrir un calvario de 28 años, recibiendo primero una llamada, luego otra carta, y luego otra, unas duras y otras no tanto, pero siempre durísimas para quien las recibe. En todo caso, sí quedaba claro en todas ellas cuál era su objetivo: la extorsión, y ahí, ya no hay lugar a la voluntariedad", expuso, en una rueda de prensa que ofreció en el Ayuntamiento de Orio junto a otra de sus hijas, Miren Bruño, y el abogado de la empresa familiar A. Bruño e hijos S.L., objeto de la extorsión.
Un golpe contenido sobre la mesa fue el único gesto de rabia que se permitió el padre de las arrestadas, mientras trataba de deshacer el nudo que se le hizo en la garganta al recordar el registro de su negocio y el arresto de sus hijas en medio de la noche, "como si se tratara de la detención de una célula terrorista".
apoyo "coyuntural" Destacó la doble condición de víctimas de sus hijas: por una parte, de un intento de extorsión de ETA por ser directivas de la empresa familiar y, por otra, "de una Justicia que no ha querido comprobar su no vinculación a lo que se considera el entorno de la izquierda abertzale". Justificó como un hecho "coyuntural" y "testimonial" que ambas aportaran su firma para la puesta en marcha de la agrupación Aukera Guztiak ante las elecciones autonómicas de 2005 o que Maribel Bruño figurara como suplente en la lista presentada por Euskal Herritarrok en Usurbil en 1999. Como prueba de su distancia de este mundo, citó la militancia de Maribel en el sindicato STEE-EILAS o la decisión de Blanca de ir a votar la pasadas elecciones, pese a la llamada a la abstención de la izquierda abertzale.
Recordó que en 1980, cuando era alcalde de Usurbil por el PNV, él mismo dio el paso inédito en esos tiempos de denunciar la "extorsión" y la "amenaza física" de la que comenzó a ser víctima, y lamentó que la "respuesta al calvario" sufrido todos estos años sea el arresto y encarcelamiento de sus hijas, una decisión sin precedentes.
A este respecto, lamentó la condición de "víctimas de segunda" de los extorsionados, a los que mostró su solidaridad, y advirtió de que otros empresarios se pueden ver envueltos en la misma "pesadilla" que su familia. "Que quede claro que no somos los verdugos", concluyó.