h AN pasado los años y aunque se han mejorado las herramientas de trabajo y la maquinaria cada vez está más presente en todos los oficios, los canteros de Artajona siguen trabajando como se ha hecho toda la vida. Sus armas son la maceta y el puntero. Han sacado la piedra antigua en varios cascos antiguos de la Zona Media, donde destaca el trabajo realizado en la parte vieja de Artajona o el que tienen entre manos en estos momentos en la fachada de la Casa de las Rejas de Tafalla.
Bautista Sánchez, de Construcciones El Cerco de Artajona, lleva toda la vida con la maceta y el puntero. El oficio le viene de familia y con apenas 14 años ya trabajaba la piedra en Elizondo. "Yo lo llevo en la sangre", comenta. Ahora, junto con sus dos hijos, viaja por toda Navarra dando un aspecto antiguo a las casas de los cascos históricos. "En Olite, Tafalla o Artajona hay muchos edificios hechos con mis manos", añade.
Hoy en día son pocos los canteros que trabajan la piedra a la antigua usanza, cada vez hay menos: "Los mayores se han jubilado y entre los jóvenes ninguno quiere tocar la piedra porque es un trabajo bastante esforzado y no se animan", comenta Bautista Sánchez. Él comenzó desde crío y sus hijos le han visto desde la infancia trabajar la piedra. Por ello, a día de hoy ellos son quienes continúan con el oficio: "Mis hijos han aprendido de verme a mí", comenta el padre.
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Más trabajo y menos gente
Como cada vez hay menos canteros, no les falta el trabajo y comentan que el interés por recuperar la piedra antigua de las fachadas va en aumento. "Cada día hay más futuro. Hay gente que cree que es muy caro, pero es caro hasta cierto punto. Si colocas un caravista bonito también es caro, hay que sacar la diferencia de lo que vale el caravista y la colocación de la piedra", comenta Sánchez. En algunos pueblos, los ayuntamientos obligan a restaurar las viviendas con piedra, como es el caso de Artajona, donde no se permite colocar ningún tipo de lucidos caravista. "Eso es lo que tendrían que hacer en todos los pueblos", añade Sánchez.
Después de 40 años en el oficio, Bautista Sánchez está satisfecho de que continúen sus hijos, porque cada vez son menos los que se animan a coger la maceta y el puntero: "Dicen que es un trabajo cansado y que ensucia mucho. Yo llego todos los días a casa agotado pero gozo haciendo este trabajo porque me gusta", declara el padre. "Esto es empezar, cuando ves que es un trabajo muy vistoso lo valoras más", añade su hijo, del mismo nombre.
El trabajo consiste en picar las piedras y colocarlas en las fachadas. Para ello, la primera labor es trabajar el material. Generalmente utilizan piedra de cada zona, puesto que, de un pueblo a otro el aspecto del material cambia y las fachadas no quedan igual. "En general, exigen utilizar piedra de la zona, en el caso de Tafalla la piedra es de arenisca, dura y de una calidad muy buena", comenta Sánchez.
Una vez que han trabajado la piedra de manera manual con la maceta y el puntero, proceden a colocarla en la fachada. Para ello, según los tamaños de cada piedra, las sitúan en un lugar o en otro. "Estamos acostumbrados a que nos salte la piedra, a trabajar entre polvo", comenta Bautista Sánchez hijo. A la hora de colocar las piedras, éstas suelen estar numeradas para colocarlas de nuevo en su lugar de origen.
Una vez que terminan una fachada se desplazan hasta otro lugar y comentan entre risas que, "quien quiera hacerse una casa de piedra que lo pida con bastante tiempo de antelación".