Houston (EEUU). Una humillante paliza (131-92) a los Lakers de Pau Gasol en el sexto partido decantó la final de la NBA del lado de los Celtics de Boston, que lograron su primer título desde 1986 y el 17º de su historia.
Los Celtics, que llegaron a la final con muchas dificultades, después de dos eliminatorias que no se definieron hasta el séptimo partido (ante Atlanta Hawks y Cleveland Cavaliers) y otra en el sexto (anteDetroit Pistons) consiguieron su objetivo de recuperar la grandeza de su historial ganador.
La espera para que los Celtics lograsen su decimoséptimo título ha sido de 22 años y el gerente general del equipo, Danny Ainge, que como jugador fue uno de los que consiguió el decimosexto, en 1986, al ganar a los Rockets de Houston por 4-2, también se convirtió en artífice del nuevo anillo.
Ainge, que era el escolta titular de los Celtics junto con el fallecido Dennis Johnson, que ocupaba el puesto de base, también ha sido el artífice de completar una reconstrucción milagrosa , con dos traspasos claves que le permitieron conseguir al alero Kevin Garnett y a Ray Allen.
Ambos jugadores, junto con el alero Paul Pierce -nombrado ayer Jugador Más Valioso de la Liga-, formaron el Big Three , que ha hecho posible que los Celtics volviesen a ser campeones.
Se busca culpable Mientras los Celtics celebran su retorno al Olimpo, en los Lakers se abre una crisis. Y todas las miradas apuntan hacia Jackson, el entrenador mejor pagado de la NBA con un salario de más de 10 millones de dólares al año, que ayer dejó, más que nunca, la dudas que existen sobre su clase y conocimientos técnicos.
Esta vez, a diferencia de lo que sucedió en su primera etapa con los Lakers, cuando ganó tres títulos de Liga, dentro del equipo no estaba el mejor pívot del mundo junto con el escolta Kobe Bryant, como era Shaquille O'Neal, y la NBA no se encontraba bajo la sospecha e investigación de un escándalo arbitral.
De ahí que Jackson, que buscaba hacer historia (aspiraba a su décimo título), al final diese la peor imagen como entrenador en unas Finales de la NBA. Un equipo vencedor de Conferencia no puede perder un partido de la final por 39 puntos, y la afición angelina y los dueños de los Lakers se sienten tan humillados que es muy probable que el técnico tenga las horas contadas.