Concierto de Las Foralettes Fecha: martes, 17 de junio. Lugar: Black Rose, Burlata. Intérpretes: The Foralettes, formación integrada por el trío femenino de voces que da nombre a la banda, el Reverendo J. Howell, a la trompeta y a las voces; Angelito de Amor, a la batería; David BoorGuitar y un 2º guitarrista, a las guitarras; Nestor el Vasco, al bajo; y Alberto Chucrut, al saxo. Incidencias: concierto de presentación de 'Clap your hands!', nuevo single de la banda. Una hora de duración, bises aparte. Lleno prácticamente.
POR j.óscar beorlegui
"ESTAMOS en un período de hibernación y reestructuración, concretando cómo queremos hacer las cosas. Montando un nuevo repertorio, ensuciando nuestro sonido y nuestro show ", he aquí parte de lo que nos comentó en octubre el reverendo J. Howell, cabeza pensante de Las Foralettes, días antes del golpe de mano que dieron en fiestas de Villava; así las cosas, tras dicho tiempo de reconstrucción, podemos decir que la comunidad foralette ya ha abandonado sus cuarteles de invierno, compareciendo el martes en el Black; haciéndolo tras haber dado el sábado anterior en AKE un bolo al que no pudimos asistir por coincidir con el de Calamaro, y es que, como es sabido, el pez grande se come al chico: y en ocasiones, como dicho día, El Salmón a todos. Y lo hicieron presentándose ciertamente renovados, con nuevas canciones y con algunas caras nuevas, siendo los cambios más notorios la incorporación de un 2º guitarrista (afincado en Madrid, tal y como fue presentado) y el hecho de que Howell toque ahora la trompeta, en vez del Hammond. La velada deparó la interpretación de 11 composiciones de inequívoco regusto a rhythm & blues, unos temas de controlado desarrollo instrumental -para lo que cabía esperar- y que, luciendo a pleno soul, lindantes por momentos con la filosofía bebop de los 40 (por la presencia de saxo y trompeta, entre otros factores), mostraron un espíritu más negroide que el ofrecido por la banda hasta ahora; dejando claro, eso sí, que aunque algunos de los ropajes han cambiado, que a pesar de que las formas no son exactamente las mismas, la actitud foralette se mantiene. Esa forma de concebir el hecho musical, al rojo, auténticamente punk, que lleva a Howell a moverse como pez en el agua tanto por el escenario como por fuera del mismo, a cantar cual maestro de ceremonias buscando la total complicidad del público, algo, dicha implicación emocional, que el pequeño gran músico el martes consiguió. Bueno, gracias también al buen hacer a las voces de unas trajeadas Foralettes (toda una bomba en potencia tanto juntas como por separado, y a pesar de los problemas que le dio el micrófono a una de ellas) y del resto de la banda, la cual, deparando momentos que, salvando las evidentes distancias, nos recordaron incluso a los Blues Brothers, sonó a la perfección. Y todo ello, con permiso de la forma de moverse de las chicas (lo único a perfeccionar), sin dar en ningún momento sensación de caos, siendo, como fueron, nueve las personas en escena y cuatro los micrófonos implicados.
Si la pasada semana fue el soul en comandita con el flamenco el protagonista de estas líneas, en la presente viene a serlo el soul... con el punk como principal aliado. Cosa de la actitud desplegada, tan importante a nuestro juicio como la técnica, a la hora de tocar. ¿El resultado de dicha suma? Frescura y calor a un tiempo, una actuación que nos llevó a pensar que al igual que de ska, rock urbano, americano, flamenco rock o de napar-mex nuevamente (de todo hay en la huerta pamplonesa), Iruñea tiene de nuevo banda de soul, formación a la que auguramos buenos pronósticos a tenor de lo visto: sol -desde el prisma artístico- y buenos tiempos, los que deberían llegarle si la cosa, más allá que de suerte, fuese cuestión de justicia únicamente. Soul y bueno, mucho tiempo en cualquier caso calentándonos con sus rayos desde los escenarios. Además de negroides, de rojo foralette, claro está.