Tafalla. El Gobierno de Navarra acordó ayer reducir el gasto presupuestario de este año en 150 millones de euros para compensar la preocupante caída en la recaudación de impuestos, que está siendo un 5% menor de previsto. Los recortes afectarán a todos los departamentos del Ejecutivo porque, según dijo el propio presidente Miguel Sanz, en todos hay gastos "que no son prioritarios". Esta reducción, en cualquier caso, no será lineal ni proporcional, y queda en manos del consejero de Economía y Hacienda, Álvaro Miranda, decidir en qué medida afecta a cada área. Los doce consejeros tienen ahora una semana para trasladar su propuesta de posibles recortes al responsable económico, que será quien en última instancia decida cuánto debe aportar cada departamento.
El objetivo es tener las cuentas ajustadas antes de San Fermín, aunque según admitió el propio Sanz "no será fácil porque implica un esfuerzo añadido hay muchos gastos ya comprometidos". De donde no se va recortar es del Plan Navarra 2012, que recoge inversiones en infraestructuras para toda la legislatura. Tampoco del fondo para las administraciones locales, ni de las prestaciones sociales. Serán "otro tipo" de gastos los que se deberán recortar, aunque Sanz no detalló ninguno. "Va a haber menos gasto público, menos impuestos, más inversión pública y más apoyo a las empresas", se limitó a señalar. El líder regionalista enmarcó esta iniciativa dentro de las medidas que Ejecutivo está aprobando para hacer frente a la coyuntura económica, como el propio Plan Navarra 2012, y a la que ayer sumó un nuevo paquete de medidas de apoyo a las empresas y autónomos.
Caída del consumo Según explicó el presidente tras la reunión del Consejo de Gobierno, que de forma extraordinaria se trasladó ayer a Tafalla, estas "medidas restrictivas" se deben a que las previsiones de ingresos presupuestadas a principio de año no se están cumpliendo. Especialmente significativa está siendo la bajada de los impuestos indirectos, que a 9 de junio han aportado un 15% menos a las arcas de la Comunidad Foral. Sobre todo el IVA, que fruto de la caída del consumo ha generado un 18,88% menos, con lo que, de terminar así el año, Navarra vería mermados sus ingresos en 175,8 millones de euros. Esta reducción, sin embargo, está siendo compensada por la moderada subida en la recaudación de los impuestos directos, sobre todo del IRPF, que está siendo un 8,15% mayor. Con todo, el diferencial da un saldo negativo del 5,06%, que al final de año supondrían 183,8 millones menos para la Hacienda Foral. El Gobierno quiere corregir ahora este desvío reduciendo el gasto presupuestario en un 3,5%, lo que a final de año dejaría un déficit del 1,5% y que rondaría los 65 millones de euros. "De todas formas, el déficit final nunca superará los 100 millones", garantizó Sanz, que negó falta de previsión de su Gobierno. "Hicimos unas previsiones de ingresos moderadas, no como otros", dejó caer.
crisis larga El presidente, que dijo contar con el "acuerdo general" del PSN, citó a "importantes analistas económicos nacionales e internacionales" para justificar las medidas aprobadas ayer. Sanz se mostró además orgulloso de que su Gobierno sea "pionero" anunciando medidas de recorte presupuestario, algo que, dijo, tarde o temprano también harán otros gobiernos, incluido el de Rodríguez Zapatero. "Es lo que debe hacer cualquier administración responsable si no quiere verse en una situación complicada por no tomarlas a tiempo", añadió.
En cualquier caso, esta congelación del gasto no es definitiva. El recorte de 150 millones se revisará durante los próximos meses, y se reducirá o ampliará en función de la coyuntura económica, aunque Sanz garantizó que las modificaciones no serán grandes. "Ojalá no sea necesario", subrayó el presidente que, sin embargo, aventuró que "va a costar" superar la situación económica actual. "La inflación ha venido para quedarse, y se está constatando que el crecimiento económico se va a ver reducido. Algunos, incluso, hablan ya de crecimiento cero", advirtió Sanz.