UANDO la coyuntura política les parece propicia, una veintena de intelectualesorgánicos -al amparo mediático de El Mundo , necesitado de asuntos para agitar a la opinión pública tras su fracaso en el intento de controlar el PP-, hacen pública una soflama en defensa de la lengua común entendida de forma exclusiva y excluyente como idioma castellano. Ruido sí que hacen, aunque la cifra de 20.000 adhesiones al manifiesto tampoco es para echar los pies al aire y quizá sea muestra del tufo de fanatismo y populismo oportunista que emana la iniciativa. Los impulsores de la iniciativa son casi los mismos que promovieron las formaciones políticas Unión, Progreso y Democracia (UPyD) y en Cataluña Ciutadans, ambas con una más que modesta representación institucional y un discurso basado exclusivamente en el enfrentamiento territorial y en la recuperación del falangismo más ramplón como esencia de su idea de España. El manifiesto parte del error voluntario de situar al castellano en una situación institucional "preocupante" para el que debiera ser un idioma "común a todos", y proclama que "todos los ciudadanos que lo deseen tienen derecho a ser educados en lengua castellana". Cualquier experto filólogo puede demostrar -y ya habido varias respuestas académicas denunciando esta nuevo intento de manipulación colectiva-, que en cualquier autonomía del Estado español el idioma castellano goza de excelente salud como lengua vehicular que es. Y Navarra es un buen ejemplo, donde precisamente hay discriminación negativa para miles de navarros y navarras que trabajan honestamente por la recuperación de una de sus lenguas maternas y que por razones de territorialidad ven reducidos sus derechos a la hora de optar por la educación o comunicación en euskera. El Consejo de Europa ha denunciado la situación de esta lengua en Navarra en los últimos años, pero no parece posible que emita un informe similar sobre el castellano. Es curioso que sea precisamente ahora, cuando parece cuartearse el bloque homogéneo que parecía la derecha del PP por su lado más extremista, el momento elegido para hacer público este manifiesto. UPyD y Ciutadans están dispuestos a acoger los votos de la españolísima intransigencia unificadora abandonada por Rajoy. Estos intelectuales no dan puntada sin hilo, y menos con las elecciones europeas en el horizonte. Aunque la democracia, la verdad y la convivencia pierdan con ellos.