pamplona. La complejidad y la riqueza del arte contemporáneo, que no deja de asombrarnos, inquietarnos e interrogarnos, fueron la esencia de la lección inaugural que el director de la Cátedra Jorge Oteiza de la UPNA, Francisco Calvo Serraller, impartió ayer en el acto de apertura de los Cursos de Verano de las universidades navarras.
El Archivo General acogió, a partir de las 19.30 horas, el acto de inauguración de esta nueva oferta formativa, que cumple ya su octava edición. La cita contó con el presidente del Gobierno foral, Miguel Sanz; el consejero de educación, Carlos Pérez-Nievas; y el concejal de UPN José Iribas, y congregó entre el público a numerosas personalidades del ámbito académico y cultural de Navarra. Haciendo alusión a una frase tan sabia como sugerente de Jorge Oteiza, "avanzo retrocediendo", comenzó Francisco Calvo Serraller su lección inaugural, bajo el título El arte contemporáneo: la grandeza de la imperfección. Y poniendo en práctica la citada frase del escultor oriotarra, retrocedió el catedrático, y ayer también orador, a los inicios del arte, a la época griega, en una búsqueda que le llevó -y con él, al público de la mano- a avanzar hasta el concepto, la esencia y las singularidades del arte en nuestros días.
"Durante 25 siglos creíamos saber qué era el arte, qué era la perfección, pero de nuevo estábamos equivocados", dijo Calvo Serraller al inicio de su discurso. Se refirió a que durante todo ese tiempo, dominó en el arte "el concepto de canon" en el sentido que hoy consideramos tradicional, en el que el orden es geométrico y matemático. Entonces parecía fácil saber qué era el arte, porque sus límites se establecieron en lo objetivable. No iba más allá. "Y porque la belleza se entendía que debía responder a unas medidas determinadas de ritmo y simetría", apuntó el director de la Cátedra Oteiza. "Pero en el siglo XVIII llegaron revoluciones de carácter geográfico, social, económico, tecnológico, y sobrevino la guerra contra la belleza", explicó. Entonces se inventaron conceptos como lo sublime, lo desmesurado, y sublime no sólo podía ser una obra de arte material, palpable, también la noche. "Se comprendió entonces que la belleza en el mundo contemporáneo no puede ser sólo una cuestión de objetos, objetivable, sino también de sujetos, subjetiva", apuntó el catedrático y ex director del Museo del Prado.
Tras un extenso recorrido por diferentes momentos sociales y apreciaciones de intelectuales que cambiaron la manera de concebir la estética, la expresión y la búsqueda de la libertad y la belleza, Calvo Serraller valoró el arte contemporáneo como un arte "estimulante porque constantemente está haciéndonos preguntas que no encuentran respuesta en ningún otro ámbito". Porque hace que "cualquier historia humana, por insignificante que parezca, sea digna de ser contada". Porque con todo lo que tiene de incertidumbre y de inquietud, de miedo y apertura -"es como una terra incógnita, un paisaje que estamos explorando y en el que el error es posible", matizó-, gracias a ese mismo arte "quizá nuestra vida es soportable".
Antes de inaugurar oficialmente los VIII Cursos de Verano de las universidades navarras, promovidos por Gobierno y Ayuntamiento y organizados por la UPNA, la UN y los centros de la UNED de Pamplona y Tudela, Miguel Sanz agradeció la presencia de Calvo Serraller en el acto y, abiertos ya los cursos -una oferta "atractiva, illustre y amena para todos", dijo-, Sanz invitó a participar en ellos a la ciudadanía "de manera activa y provechosa".