al margen de si defraudó o entusiasmó Bob Dylan en el Anaitasuna, el de ayer será un día recordado por muchos amantes de la Cultura, así, con mayúscula. Porque la cultura no estuvo sólo en el escenario, también se palpó en la calle -y en esta ciudad cuesta encontrar esa conexión entre cultura y calle-. Que periodistas sudafricanos compartiesen charla e impresiones con estudiantes pamploneses, que Bilbao, Donosti, Holanda, EEUU, Irlanda, Palencia, Flandes o Barcelona, por citar algunos sitios de los que procedían muchos seguidores del Dylan poeta, músico y compositor, conviviesen en unos pocos metros cuadrados sin empujones, sin tensiones ni fanatismos... eso es Cultura.