la sociedad navarra vive estos días una enésima repetición del debate partidista entre UPN y PSN sobre la financiación de la conexión del corredor navarro de alta velocidad con la Yvasca y desde ahí con Europa, y las responsabilidades políticas de una década larga de retraso en la construcción de esta infraestructura ferroviaria. De nuevo, una marcha atrás del Gobierno central por boca de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, quien afirmó ayer que no hay acuerdo alguno efectivo sobre financiación. Álvarez se limitó a mostrar una presunta "voluntad" de impulsar la obra, un bagaje insuficiente después de años de proyectos, convenios y negociaciones con gobiernos del PSOE y del PP. Y más aún si se recuerda que la ministra Elena Salgado anunció en octubre de 2007, tras un encuentro de Zapatero con Sanz en Moncloa recién entregado el Gobierno de Navarra a UPN, un preacuerdo entre ambas administraciones para desbloquear la financiación de la obra, que confirmó luego el Ministerio de Economía. Es legítimo exigir a la Administración central claridad para pactar un modelo de financiación -o utilizar la vía acordada entre el Gobierno Vasco y Madrid, adelantando Navarra el coste de los trabajos y descontando luego el mismo del Concierto Económico- que permita acelerar la construcción del corredor navarro . Pero también es inútil obviar que anteriores gobiernos de Navarra controlados por UPN paralizaron durante años los proyectos de unión con el ramal vasco, y esa actitud política acabó por sacar a Navarra de los itinerarios prioritarios de la alta velocidad en el Estado. Tampoco se puede olvidar que la estrategia de confrontación que UPN mantuvo con Zapatero a la sombra del PP influyó a la hora de sellar acuerdos con Madrid en un momento en que la capacidad financiera del Estado no estaba ensombrecida por la crisis económica actual. En todo caso, más allá de las ineludibles cautelas democráticas para evitar los desaguisados económicos y medioambientales que rodean a veces al entramado del cemento, la alta velocidad y la modernización pendiente de las redes de conexión local son claves de desarrollo futuro, incluida la perspectiva de Pamplona como centro logístico entre los ejes cantábrico y mediterráneo. Las responsabilidades históricas por este retraso son compartidas entre ambos gobiernos, pero la pelota está en el tejado del Gobierno de Zapatero, que mantiene bloqueado este proyecto.