Los morlacos rojos estarán presentes en el recorrido del encierro a diario del 7 al 14 de julio. Calma: nuestra primera edila, al menos de momento, no ha decidido sustituir los encierros de toros por encierros de coches de Fórmula 1. No me refiero a los bólidos de Red Bull sino a los agentes de la Policía Foral. Anuncian que 50 forales, 50, acompañarán a los trabajadores de FCC en sus labores de limpieza del recorrido del encierro. La medida ha sido solicitada por los propios limpiadores. Incluso amenazaron con hacer huelga si no se les proporcionaba ese apoyo. Sostienen que a ellos les pagan por limpiar, no por aguantar patas . No les falta razón. Soportar a un pata tras otro haciendo la gracieta de simular que corre cual divino delante de tu barredora tiene que ser desquiciante. La tentación de pisar a fondo el acelerador para pillar al graciosete de turno y asestarle cinco cornadas con los cepillos delanteros del vehículo debe de ser incontrolable. Aguantar mientras barres la calle a un pata tras otro perpetrando la ocurrencia de gritarte al oído con uno de esos megáfonos de juguete "Por favor, dejen actuar a los dobladores, dejen actuar a Lalo Moreno" tiene que ser desesperante. Las ganas de pegarle al cachondo de turno accidentalmente con el mango de la escoba en el dichoso megáfono para que se lo trague y así poder oír su digestión amplificada deben de ser irrefrenables. Pamploneses, pamplonesas… Gora San Fermin!… perdón por la digresión, pero es que no he podido evitar la tentación. Al grano: pamploneses, pamplonesas, todos somos patas . A nosotros mismos y a nuestra cuadrilla nos pareceremos más castas y salaos que Premin de Iruña, pero para el que está currando somos más plastas y pesados que Georgie Dann con su barbakiu . Aclarado lo cual, añadiré que me parece un despropósito introducir 50 forales, 50, en la calle Estafeta a las seis de la mañana. Hay cosas que mezclan mal: el aceite y el agua, el kalimotxo y el kiwi, la Policía y los Sanfermines. En los encierros de los últimos años, Policía Municipal y Foral han repartido más borra que los Jandilla. So pretexto de desalojar el recorrido, en más de una ocasión han calentando el costillar del personal a punta de porra bastante más allá de lo estrictamente necesario. Me temo que con los 50 morlacos rojos Estafeta arriba y abajo desde las seis de la mañana, ni San Fermín con su capotico va a ser capaz de evitar este tipo de percances tan poco festivos.