vitoria. Sin suspense ni sorpresas. El Parlamento Vasco ya no es lo que fue, la izquierda abertzale ya no guarda sus ases hasta el último momento y la presidenta advierte de que se comprueben los sistemas de votación. Un terreno de juego perfectamente delimitado por nueve meses de discusión que ayer concluyeron con la prevista aprobación del proyecto de Ley de Consulta merced a un voto prestado que Ezker Abertzalea vistió de regalo envenenado para el PNV. 34 a favor, 33 en contra, siete abstenciones es el marcador. La ley activa el tercer paso de la hoja de ruta del lehendakari, la consulta del 25 de octubre, pero el tripartito se prepara ya para el inexorable recurso del Gobierno español ante el Tribunal Constitucional, que podría llegar el próximo viernes según anunció ayer la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega.
Las intervenciones de los portavoces del tripartito, las del propio lehendakari, dejaron entrever la impresión de que el 25 de octubre probablemente no se pueda celebrar la cita plebiscitaria aprobada por la Cámara vasca. Quizá Joseba Egibar (PNV) fuera el más explícito de todos. El portavoz jeltzale cerró la sesión explicando que ya ha rellenado su papeleta, aunque minutos antes reconocía en la misma tribuna que "somos gente de largo recorrido, si no lo conseguimos no va a ser por nosotros". Fue el lehendakari el encargado de identificar al "muro que bloquea la situación política de este país", arremetiendo contra José Luis Rodríguez Zapatero: "¿Me quiere usted decir que divide menos que Zapatero hable con ETA del derecho a decidir que que hable Zapatero con el lehendakari?". Así, Ibarretxe rescató del imaginario político vasco el bloque del no de 2001 y el portazo de 2005 hasta llegar al muro.
"¿Qué artículo, qué parte, qué palabra, qué coma de este proyecto que hemos presentado aquí es inconstitucional?", se preguntaba en la tribuna Juan José Ibarretxe. "Si es legítimo plantear y aprobar cualquier iniciativa en el Parlamento Vasco, también lo es impugnar esa decisión ante quien debe decidir sobre su legalidad, que es el Constitucional", replicaba poco después en Madrid De la Vega.
Ahí es donde se juega el próximo partido de esta hoja de ruta, un choque de legitimidades que va a adquirir en breve formato judicial y ante el que el tripartito tiene preparadas sus respuestas, aún no desveladas. Posibles recursos a Europa o la búsqueda de una implicación social activa son algunas de las fórmulas que se han esbozado en las últimas semanas. Hasta dónde vaya a llegar esa respuesta es otra cuestión. Ezker Abertzalea lo tiene muy claro, tan claro que ayer intervinieron en el turno de voto en contra, pese a ser el grupo que permitió que el proyecto se aprobara, y con un discurso demoledor contra el lehendakari y el PNV.
SÍES Y NOES Un sí que parecía un no , y noes que parecían síes, como el que amagó Patxi López al principio de su intervención y que durante un segundo hizo contener la respiración a los asistentes, acostumbrados a inesperados giros de la trama parlamentaria. Y aquí vuelve el muro y el bloque del no y un factor nada desdeñable para ninguno de los que ayer tomaron la palabra en el Pleno: las próximas elecciones autonómicas, parece que ahora abocadas al primer trimestre de 2009. Los socialistas vascos no quieren volver al esquema de 2001, "por mucho que se empeñen en reeditarlo que les funcionó electoralmente".
Patxi López (PSE-EE) se mueve en un delicado equilibrio: defender su posición de disposición al diálogo y el acuerdo -que tan buenos resultados está dando a su partido en esta legislatura- y la oposición frontal a una iniciativa en la que los socialistas sólo ven el empeño "victimista" del lehendakari de "proponer permanentemente un conflicto para ofrecerse después como el único capaz de solucionarlo".
El debate casi pareció en algunos momentos un balance de las tres legislaturas que Ibarretxe lleva al frente de Ajuria Enea, pasando por Anoeta, Loiola, la propuesta de nuevo Estatuto, las elecciones de 2001... y Lizarra. Como cerrando un círculo imaginario, mientras Unai Ziarreta (EA) reivindicaba la consulta como "el camino que vamos a tener que recorrer todos aquéllos que creemos en una Euskal Herria reunificada e independiente" -un llamamiento similar al que hizo también Aintzane Ezenarro (Aralar)-, Leopoldo Barreda (PP) sentenciaba que el lehendakari, con la ley ayer aprobada, está "escribiendo el epílogo de diez años de pactos con ETA-Batasuna que comenzaron en Estella y llegan hasta hoy".
Y llegados al presente, toca mirar hacia el futuro. "Al margen del debate de hoy, incluso más allá de lo que, en su caso, suceda el próximo 25 de octubre, hemos abierto ya un camino. La puerta está abierta para siempre y nadie, por muchos impedimentos jurídicos, políticos y retrasos que quiera imponer logrará cerrarla", decía el lehendakari augurando el sombrío mañana que le espera a la recién nacida ley. "Un primer paso" fue una de las expresiones más repetidas por los portavoces de tripartito y Aralar, que contrasta con el fin de etapa que auguraron el PP - que consideró la Ley de Consulta "el epílogo de un nacionalismo agotado"- y el PSE-EE -"hay otra forma de hacer las cosas y otra forma de gobernar"-. Caminos, pasos, hojas de ruta y vías abocadas hoy a la confrontación.
>MIREN IBÁÑEZ